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Celebremos los inventos femeninos en la seguridad vial

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Celebremos los inventos femeninos en la seguridad vial

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marzo 2017

Este video muestra a varias niña que, preguntadas por inventores, contestan con varios famosos nombres de varones (Eisntein, Tesla, Edison...) pero que no son capaces de recordar ninguna mujer inventora ni que en la escuela se los hayan mencionado. Termina con una relación de algunos importantes invenciones realizadas por mujeres –entre las que destacamos, por su relación con la seguridad vial, las de Bertha Benz y Mary Anderson, inventoras de las pastillas de frenos y el limpiaparabrisas, respectivamente– y anima a celebrar los inventos femeninos y que sirvan de inspiración a más mujeres.

 

Bertha Benz y los frenos

Bertha Benz fue esposa de Karl Benz, el inventor del automóvil con motor de gasolina. Bertha estaba muy involucrada en los prototipos de los coches de su marido. Ella, que provenía de una familia rica, era un inversionista del proyecto y tenía una visión para los negocios que le faltaba a Karl: sabía que la gente sólo se convencería de la necesidad de tener un vehículo si pudiera verlos circular por las calles

Así, en 1888, sin conocimiento del marido, tomó el modelo más reciente del Patent-Motorwagen y con sus dos hijos, visitó a su madre en un pueblo a 100 kilómetros. Y paró en los pueblos por donde pasaba, por ejemplo, en farmacias para comprar bencina, que se utilizaba como combustible. También sufrió algunos contratiempos: hubo de reparar una cadena de transmisión –que fue arreglada por un herrero– y poner cuero a los frenos como si fueran pastillas, que pegó un zapatero. Esta idea de Bertha fue adoptada Karl Banz permanentemente más tarde. El primer viaje en la historia fue hecho por una mujer y se completó con éxito. Tres días después, Bertha hizo el viaje de regreso y acumuló casi 200 km.

Además de demostrar que el coche realmente funcionaba, Bertha inspiró mejoras en el vehículo. Por ejemplo, agregar una marcha más baja para pendientes, y también atrajo con su viaje mucha publicidad para la invención del marido. Como resultado, Patent-Motorwagen fue considerado el primer coche del mundo y la ruta de Bertha, llamada Bertha Benz Memorial Route, es hoy un patrimonio histórico de la cultura industrial alemana.

Mary Anderson, inventora del limpiaparabrisas

Mary Anderson nació en Alabama (EE. UU.), en 1866. En 1893, Mary Anderson se había mudado a California, donde hasta 1898 operó un rancho de ganado y el viñedo.
En una visita a Nueva York en el invierno de 1902, tomó el tranvía y notó que en todo el recorrido el conductor debía detenerse y salir continuamente a limpiar la suciedad, el agua y el hielo que impregnaban en el parabrisas, también que dejaba las ventanas semiabiertas debido a las dificultades para mantener el parabrisas limpio de caer aguanieve. Eso hacía perder tiempo a todos, al propio conductor y a los viajeros. Un día después del primer paseo buscó un diagrama del dispositivo de barrido elemental. Cuando regresó a Alabama contrató a un diseñador para la que diseñara un dispositivo de accionamiento manual para mantener un parabrisas limpio y consiguió una compañía local de producir un modelo de trabajo. En 1903 solicitó y se le concedió una patente de 17 años por el limpiaparabrisas. Su dispositivo consistía en una palanca, en el interior del vehículo, que controla una hoja de goma en la parte exterior del parabrisas. La palanca podría ser accionada para hacer que el brazo de resorte pudiera moverse hacia atrás y hacia adelante a través del parabrisas. Un contrapeso se utilizaba para asegurar el contacto entre la escobilla y la ventana. Dispositivos similares se habían hecho antes, pero el de Anderson fue el primero en ser efectivo.
En 1904, consiguió una lámina de goma resistente y la unió a un brazo metálico por medio de resortes. Ideó una conexión para accionarlo desde el interior mediante una palanca. Cuando ésta fuera tirada, las láminas se desplazarían a través del vidrio una y otra vez hasta la posición original, como sucede con los actuales, aunque la diferencia se basa en la ubicación y el número de brazos. Su sistema tenía un único brazo sostenido en la parte superior y en el centro del vidrio.
En 1905 Anderson trató de vender los derechos de su invento a través de una empresa canadiense, pero esta rechazó su solicitud diciendo "no consideramos que sea de tal valor comercial que justifique que nuestra empresa inicie su venta." En medio de su lucha para vender su invento apareció Henry Ford, quien conoció el invento, al parecer, sin relación con Anderson. Interpretó su utilidad, que en un principio probó en los Ford T con parabrisas.
Después de que la patente expirara en 1920 y que el negocio de la fabricación de automóviles creciera exponencialmente, el diseño del limpiaparabrisas de Anderson se convirtió en equipo estándar. En 1922, Cadillac se convirtió en el primer fabricante de automóviles para adoptarlos como equipo estándar.

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