Vulnerables en el foco
- Los usuarios más frágiles, ahora más protegidos.
14 octubre 2026
Por volumen, tamaño, modelos de movilidad y, sobre todo, falta de protección externa, hay usuarios de la vía que afrontan sus desplazamientos con mayor fragilidad. La modificación del Reglamento General de Circulación que ha entrado en vigor el 1 de octubre no sólo trata de protegerlos de forma especial, sino de dotarlos de más instrumentos para paliar el extra de falta de seguridad.
Con la aprobación del Real Decreto 518/2026, en vigor en su mayor parte desde el primer día de octubre, motoristas, ciclistas, peatones, conductores de VMP, quienes tengan movilidad reducida, personas mayores, y niños ven reforzados sus derechos respecto a la movilidad y aumentada su protección frente al tráfico a motor.
El objetivo es reducir la siniestralidad de los usuarios vulnerables que, en 2024 alcanzaron el 51 % de las víctimas mortales en las vías españolas, con un total de 907 fallecidos. En palabras del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, esta “profunda modificación del Reglamento General de Circulación que aprobó el Consejo de Ministros el pasado 23 de junio es una amplia actualización que responde a una movilidad mucho más diversa y nuestra prioridad es la seguridad de las personas, sobre todo, de los usuarios más vulnerables”.

Definición clara. La principal novedad de la reforma se encuentra, precisamente, en la propia delimitación de usuario vulnerable, que pasa a formar parte de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial, también modificada por el Real Decreto aprobado (ver recuadro en página siguiente).
De esta manera se marca el cambio de visión. “Ahora el foco se pone en la persona y en la nueva realidad de las calles: el peatón, el motorista, el ciclista y el usuario de vehículos de movilidad personal. Supone un paso de gigante en la filosofía de la seguridad del tráfico en nuestro país”, asegura Ignacio Lijarcio, presidente de la Fundación para la Seguridad Vial (Fesvial).
Una opinión compartida por Luis Cayo Pérez Bueno, presidente del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI): “El enfoque tradicional era que los usuarios vulnerables eran vistos como sujetos problemáticos... Ahora no se les aparta, sino que se les protege con mayor intensidad. Se conjuga mayor seguridad con libertad”.
Cambios bienvenidos. En este sentido, CERMI coincide en dar la bienvenida a una reforma “que introduce avances reseñables en materia de accesibilidad, movilidad inclusiva y protección de las personas con discapacidad como usuarias vulnerables de las vías públicas”, asegura Pérez Bueno.
En concreto, desde CERMI valoran positivamente que se reconozca la necesidad de adaptar el espacio público y las normas de circulación a las necesidades de personas con movilidad reducida y con discapacidad, y el reconocimiento normativo de la prioridad de paso y estancia de estos colectivos en las vías públicas. También que se considere como peatones a aquellas personas con diversidad funcional que usan vehículos de movilidad personal a una velocidad comparable al paso de una persona, lo que les permite, por tanto, el uso de las aceras.
Un aspecto fundamental de la protección de los vulnerables es que se extiende en realidad a todos los miembros de la sociedad: todas las personas son peatones en algún momento o utilizan medios más respetuosos con su entorno que el vehículo de motor privado. Además, la mayor atención sobre ellos permite promover un mayor uso de esos medios y avanzar en sostenibilidad.

Así, el cambio del Reglamento de Circulación incluye medidas que afectan a los ciclistas: como la reducción de la velocidad para los vehículos que los adelantan, la ampliación de la distancia y la separación de seguridad, la extensión de la obligación del uso del casco (y del chaleco para profesionales) o la posibilidad de usar remolque o semirremolques en bicicletas, además de medidas específicas para la circulación en vías urbanas. Junto a ellas, se recoge también una regulación estatal general para los usuarios de vehículos de movilidad personal (VMP), para los que se fija la edad mínima en 15 años y la obligatoriedad del uso del casco y el alumbrado permanente.
Por su parte, los motoristas ven reconocida una larga reivindicación como es la circulación por el arcén en caso de alta densidad de tráfico y bajo ciertas condiciones, que viene acompañada de nuevas exigencias en el equipamiento básico de protección (ver recuadros inferiores para conocer las medidas concretas).
Mayor responsabilidad. Una parte de los nuevos artículos apelan a la mayor responsabilidad y autoprotección por parte de ciclistas, motoristas y usuarios de VMP, en concreto en cuanto a la obligatoriedad de uso de elementos de seguridad pasiva, como casco, chaleco reflectante, luz diurna y guantes o calzado cerrado (esto último para motoristas).
Al mismo tiempo, el nuevo articulado recoge medidas para que estos colectivos respeten los espacios reservados especialmente para los peatones, facilitando una mayor convivencia entre los propios vulnerables.
También los peatones deben velar por su propia seguridad cuando transiten por carreteras de noche o con poca visibilidad. No hay que olvidar que, como recordó el ministro Grande-Marlaska en la presentación del balance de siniestralidad del verano, entre julio y agosto pasados, “de los 26 peatones fallecidos, 17 lo hicieron por la noche o a la hora del crepúsculo y 13 no hacían uso de chalecos reflectantes”. Para el director de la DGT, Pere Navarro, el uso del chaleco es un comportamiento preventivo que tiene un único fin, hacerse ver.

Con todas estas medidas, la nueva redacción del Reglamento General de Circulación apela a abandonar conductas de riesgo por parte de los usuarios vulnerables, que deben ser conscientes de su propia fragilidad y actuar en consecuencia: “La seguridad vial se hace en la calle. Ningún real decreto será cien por cien efectivo si no apelamos a la responsabilidad individual. El ciudadano tiene que interiorizar que el casco, el chaleco o el respeto a las zonas peatonales no son imposiciones normativas para evitar multas, sino auténticos salvavidas”, considera Ignacio Lijarcio.
Acotaciones para VMP. Otro de los aspectos fundamentales de esta nueva regulación es la inclusión en el articulado del Reglamento General de Circulación de medidas para los VMP. De esta forma se va completando la regulación de este tipo de vehículos que, por su facilidad de penetración y precio asequible, se han convertido en una alternativa inclusiva y sostenible al coche privado, pero cuya siniestralidad creciente es necesario atajar.
En opinión de CLIME, asociación empresarial de VMP de España: “La reforma introduce una mayor claridad normativa en aspectos clave como el uso del casco y las condiciones de circulación, delimitando de forma explícita qué elementos corresponden a la regulación estatal y cuáles quedan bajo la competencia municipal”. Además, con esta modificación regulatoria, “España se consolida como un país pionero en la regulación de las nuevas formas de movilidad. Esto supone exportar un modelo de convivencia y de protección”, asegura Lijarcio.

Para el entorno urbano. Son también un eje de la nueva normativa las medidas que afectan al ámbito urbano y que se recogen en un nuevo Título VI para el Reglamento General de Circulación: permitir circular en doble sentido para bicicletas; áreas peatonales y caminos escolares; eliminación de la coexistencia de la luz ámbar para vehículos y verde para peatones en los cruces, son algunas de las medidas incluidas en este apartado.
Para la presidenta de la organización Ciudades que Caminan, Ana Montalbán, es precisamente el espíritu de la norma que se recoge en el Real Decreto lo que supone el mayor avance, “al explicitar el protagonismo de las personas, desbancando de ese lugar al vehículo a motor privado, que pierde capacidad de movimientos en la ciudad, otorgando también un papel preponderante a la acera como espacio de circulación o estancia exclusivo de los peatones”.

Igualmente, desde RedBici (Red de Ciudades y Territorios por la Bicicleta) destacan que esta norma ofrece un escenario real de la movilidad que se produce en los núcleos urbanos, ya que son los ayuntamientos los que tienen las competencias, pero siempre respetando el marco regulador estatal.
En resumen, esta reforma pretende colocar a las personas en el centro del sistema seguro de la movilidad, avanzar hacia unas ciudades más humanas, vías más seguras y espacios de convivencia para todos los usuarios de la vía, aumentando la protección en calles y carreteras.

Usuario de la vía que, por razón del medio de desplazamiento que utiliza o por las características físicas del grupo de edad al que pertenece tiene un mayor riesgo de sufrir lesiones en caso de accidente de tráfico o que estas sean de mayor gravedad. Incluye a los peatones y, dentro de ellos, a las personas con discapacidad, a los menores, a las personas mayores, a quienes tengan movilidad reducida; a los ciclistas; a los conductores de vehículos de movilidad personal y a los conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores.
Disposición final primera del Real Decreto 518/2026.
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