Un rechazo inexplicable
- La reforma para reducir el límite de alcoholemia ha sido rechazada en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados y resulta difícil explicar por qué.
24 marzo 2026
Año tras año los datos muestran que son tres los factores concurrentes más habituales en los siniestros viales: distracciones, velocidad y alcohol. Si se consiguiera reducir o eliminar estos factores, el número de víctimas mortales en la carretera disminuiría de forma drástica. Con respecto a las distracciones, son numerosas las campañas que se han puesto en marcha para frenarlas y concienciar a los conductores de que, al volante, atención total. Además, en la última reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial, que entró en vigor en marzo de 2022, se prohibió la manipulación manual del móvil, del navegador o cualquier otro dispositivo de comunicación mientras se va conduciendo. También se incrementaron de 3 a 6 los puntos del carné de conducir que se pierden en caso de cometer esa infracción (aumentaron los puntos y no la cuantía de la multa, que siguió siendo de 200 €).
Para reducir los siniestros relacionados con la velocidad, también se han aprobado nuevos límites, tanto para las carreteras convencionales como para las ciudades. Así, en enero de 2019, se estableció como velocidad genérica máxima en las vías secundarias los 90 km/h. Por otro lado, en mayo de 2021, entraron en vigor los nuevos límites de velocidad para las ciudades: 20 km/h para las calles de plataforma única (sin diferencia de altura entre calzada y acera); 30 km/h en las vías de un solo carril por sentido, y 50 km/h para las vías de dos o más carriles.
Tras actuar contra las distracciones y la velocidad, es el turno del alcohol. En este sentido, los datos son también elocuentes: en 2024, de los 937 conductores fallecidos a los que se les realizó la autopsia, 322 dieron positivo en alcohol (el 34,4 % del total). Así consta en la Memoria anual que presentó en julio pasado el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF).
Además de las campañas que nos recuerdan que, al volante, lo mejor es el 0,0, en octubre de 2024 se promovió una proposición de ley para bajar la tasa permitida de alcohol en sangre del actual 0,5 g/l al 0,2 (y en aire espirado de 0,25 mg/l a 0,10 mg/l), como tienen ya hasta nueve países europeos (Suecia, Hungría, Rumanía, Serbia, República Checa, Eslovaquia, Noruega, Polonia o Estonia).
Lamentablemente, año y medio después, la reforma ha sido rechazada en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados y resulta difícil explicar por qué. Como vemos en el reportaje que publicamos en este número (págs. 28-30), no es una reforma arbitraria, sino que tiene detrás la demanda de la sociedad civil, de las asociaciones de víctimas, de los expertos en seguridad vial, etc. Una reforma que va en la línea de lo que ya nos decía Stevie Wonder hace 40 años: “Si bebes, no conduzcas”.





