Conducir sin perder el ritmo
- Uno de cada tres síncopes que se producen durante la conducción tienen origen cardiológico.
24 marzo 2026
Nuestro corazón late de forma ordenada, con una cadencia regular que se adapta de forma automática al esfuerzo que realizamos y a las situaciones que estamos viviendo. Pero a veces ese ritmo acompasado se desordena y se produce una arritmia. De todos los síntomas que puede desencadenar esta dolencia (falta de aire, dolor en el pecho, palpitaciones…) el que supone un mayor peligro al volante es el síncope, que conlleva perder la cosnciencia durante un instante de forma súbita. Tal y como advierten desde la Unidad de Arritmias y Electrofisiología Cardiaca Robotizada del Hospital Universitario La Paz de Madrid, las arritmias son la causa más frecuente de síncope de origen cardíaco, aunque, afortunadamente, no todos los tipos de arritmias producen estos desvanecimientos. Además, como apunta la Guía de Consejo Sanitario de la Dirección General de Tráfico, sólo uno de cada tres síncopes que se producen durante la conducción tienen origen cardiológico.
Tipología variada. La más común de las arritmias, y probablemente la más relevante, es la fibrilación auricular, que afecta al 4,4 % de los españoles y que a partir de los 80 años podemos ver en 2 de cada 10 personas; pero existen muchos tipos y clasificaciones de arritmias diferentes. Para simplificar podríamos dividirlas entre ventriculares (si se originan en las dos cámaras inferiores del corazón) y supraventriculares (si se originan por encima de los ventrículos). “Esa clasificación es importante, porque las supraventriculares rara vez se asocian a riesgos graves inmediatos mientras que algunas de las ventriculares, sí”, asegura José Alberto García Lledó, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias y profesor titular de Medicina de la Universidad de Alcalá (Madrid).
Tan variada como su tipología son las causas que se esconden tras este trastorno. Una simple falta de descanso, por ejemplo, puede alterar el ritmo cardíaco. Pero existen muchos otros factores, como el estrés, el tabaco, el alcohol y los estimulantes (té, café, bebidas energéticas y de cola) que también se asocian a extrasístoles sintomáticas y a veces facilitan la aparición de arritmias como la fibrilación auricular. “De hecho, no es infrecuente que personas jóvenes sanas lleguen a urgencias con esta dolencia después de una noche de fiesta”, afirma el doctor.

Cuándo parar. Padecer un ritmo irregular en el latido del corazón puede ser el motivo por el que se limite la conducción en dos casos: o bien porque la arritmia diagnosticada haya provocado pérdida de conciencia, o bien porque los síntomas que la acompañan son tan intensos que no permitan mantener la atención en la carretera. “La ley indica que no se debe conducir con una arritmia sintomática no controlada o que pueda causar síncopes, hasta que sea controlada y ese riesgo sea mínimo”, puntualiza el facultativo.
Ninguna persona que haya tenido un síncope debe conducir sin que un médico haya investigado la causa del mismo y haya sido tratada adecuadamente. “Aún si se trata, es necesario que pase un periodo de estabilidad, que la ley determina para cada tipo de arritmia, para volver a conducir. En el caso de las arritmias que no hayan tenido síncopes y no puedan producirlos, la precaución fundamental es no usar el vehículo en fases de inestabilidad”, puntualiza el doctor García Lledó.
Bajo control. Los fármacos que se usan para tratar esta dolencia no interfieren de forma importante con la capacidad de atención, de modo que no suelen ser un problema para seguir conduciendo. Incluso los tratamientos invasivos que se aplican sólo en algunos casos (por ejemplo, la ablación cardíaca) sólo obligan a los pacientes a renunciar al volante durante unos pocos días. Lo más importante es cumplir el tratamiento y seguir las indicaciones del especialista. “Si había riesgo de síncope antes de la prescripción del tratamiento, es necesario que el cardiólogo indique al médico evaluador del centro de conductores que este ha sido efectivo tras un periodo determinado de observación”, concluye José Alberto García Lledó.
Algunas arritmias se pueden tratar implantando un marcapasos y otras haciendo lo mismo pero con un desfibrilador. ¿Pueden estos pacientes volver a conducir tras su operación? Pues depende de la situación de cada uno de ellos y del tipo de permiso de conducir que posea. De nuevo, el consejo del especialista y la labor del médico del centro de reconocimiento de conductores son fundamentales.
• En el caso de los marcapasos, la persona puede seguir conduciendo, incluso vehículos pesados, pero debe pasar un tiempo antes de volver a la carretera, que depende del tipo de conductor.
• Cuando una arritmia se trata con un desfibrilador el asunto es mucho más delicado, porque este aparato no garantiza que no se produzcan síncopes. Con él sólo se puede conducir vehículos tipo turismo, y en condiciones muy exigentes que deben indicar el cardiólogo y el médico evaluador, dentro de la legislación vigente.
“De forma general, debe recordarse que conducir, si se tiene una enfermedad, no es una decisión del médico que te atiende ni una cuestión personal de prudencia, es una capacidad que viene determinada por un reglamento dentro de una norma europea de obligado cumplimiento. Hay que recordar que esa norma ha sido elaborada por cardiólogos expertos de toda Europa, y que el paciente tiene la obligación de informar de sus enfermedades en los centros de reconocimiento de conductores”, explica el doctor José Alberto García Lledó.
• Si se le diagnostica una arritmia es importante seguir el consejo médico, especialmente las indicaciones sobre la medicación y el tratamiento.
• Ante una sensación brusca e intensa de falta de aire, dolor en el pecho, palpitaciones, mareo o malestar mientras se conduce, hay que detener el vehículo en un lugar seguro y pedir ayuda. Si se sienten estos síntomas durante la realización de actividades cotidianas, hay que volver a consultar al médico y entretanto dejar de conducir.
• Deben adaptarse los hábitos de conducción a los cambios del estado de salud. Tener en cuenta que conducir en circunstancias adversas exige un esfuerzo extra.
• Cuando se acude a la revisión del permiso, es obligatorio llevar al Centro de Reconocimiento de Conductores el último informe del cardiólogo, para que el médico del centro conozca el estado de control de su enfermedad.





