“No somos plenamente conscientes de lo que podemos perder por tomar una caña”
- Si se va a conducir, no se bebe. Esa debe ser la norma social incuestionable.
25 marzo 2026
¿Está la sociedad madura para la rebaja de los niveles de alcoholemia?
Estamos más cerca que nunca de asumir que si se va a conducir no se bebe. Igual que hoy nadie discute el uso del cinturón, debemos lograr que el rechazo del alcohol al volante sea absoluto. Eso requiere coherencia institucional, campañas y testimonios reales que muestren el impacto de un siniestro de tráfico en las víctimas y sus familias.
¿Cuál es el principal obstáculo para expulsar el alcohol de la carretera?
Que está profundamente arraigado en nuestra vida social. Mientras se siga asociando celebración y consumo, sin integrar de forma automática la figura del conductor alternativo o el transporte público, seguirá habiendo riesgo. Además, persiste la falsa percepción de control: muchas personas creen que pueden calcular cuánto pueden beber sin que les afecte.
¿Cuántas historias de las que escuchan a diario en su asociación están relacionadas con un siniestro con alcohol?
Un porcentaje muy significativo tienen al alcohol como factor concurrente en el siniestro vial. No siempre es la única causa, pero sí un elemento que agrava las consecuencias. No somos plenamente conscientes de lo que se puede llegar a perder por “una caña” o “una copa”. Desde P(A)T Prevención de Accidentes de Tráfico lo repetimos siempre: no hay margen seguro cuando se mezcla alcohol y conducción. Si se va a conducir, no se bebe. Esa debe ser la norma social incuestionable si queremos avanzar hacia una movilidad verdaderamente segura.





