
Lo que va a desaparecer
- Se calcula que para el año 2050 deberían haber desaparecido la mayor parte de los motores de combustión.
19 junio 2025
En este avance, obviamente, muchos dispositivos y sistemas actuales van a quedarse obsoletos, por lo que los fabricantes, también con la intención de reducir costes de producción, los retirarán de la producción. Repasemos algunos de ellos.
Motores de combustión
Con la llegada de la electrificación, estos motores, también llamados térmicos, van a tender a desaparecer, aunque es cierto que aún faltan algunos años, sobre todo en países y continentes menos desarrollados. En los más avanzados, se calcula que para el año 2050 deberían haber desaparecido en su mayor parte.
Caja de cambios manual
En países como Estados Unidos ya hace muchos años que este tipo de cajas de transmisión han desaparecido de prácticamente la mayoría de los vehículos. Hace muchas décadas que se reemplazaron por cajas automáticas más rápidas, precisas y cómodas.
Rueda de repuesto
La rueda de galleta es una transición hacia la desaparición completa de la rueda de repuesto tradicional. La mayoría de los coches nuevos ya incorporan kits de reparación que, además, ocupan mucho menos espacio bajo el maletero. También están las tecnologías tipo ‘run flat’ (neumáticos reforzados que pueden rodar incluso con un pinchazo) o los líquidos selladores.
Elevalunas manual
Todavía quedan modelos, los más económicos, que llevan manivelas manuales en las puertas traseras. Pero ya prácticamente todos los vehículos cuentan con elevalunas eléctricos en las dos o en las cuatro puertas, dependiendo del modelo.
Antena de radio
Las antiguas antenas retráctiles para escuchar la radio ya han desaparecido casi por completo. Ahora son más pequeñas y normalmente van instaladas en el techo del vehículo, algunas con forma de aleta de tiburón, que tienen mejor recepción o que sirven para el posicionamiento GPS que necesita el navegador. Las más avanzadas se están instalando en el parabrisas, de una forma que pasan prácticamente desapercibidas.
Llave
Los sistemas de ‘apertura sin llave’ son cada vez más numerosos y económicos. Además, la comodidad que supone abrir el coche o arrancarlo con la llave en el bolsillo es mayor. Eso sí, si se pierde este dispositivo, su reposición es mucho más cara que hacer una copia de la tradicional llave.
Frenos de tambor
No es fácil compatibilizarlos con los sistemas de seguridad más avanzados, así que es difícil que cumplan con las normas de seguridad más exigentes. Los vehículos más sencillos solían montar frenos de tambor por ser más económicos, pero estos no responden de la misma manera que los de disco, así que cada vez son menos los modelos que los utilizan.
Palanca de freno de mano
Con la aparición del freno de mano eléctrico, los automóviles modernos han dicho adiós a la clásica palanca de este sistema de seguridad. Esta nueva tecnología libera muchísimo espacio entre los asientos y eso sirve para ubicar compartimientos de almacenamiento más grandes o para poner otros mandos o dispositivos de control, como las ruletas giratorias para manejar el sistema de infoentretenimiento.
Los vehículos están avanzando a pasos agigantados. Un buen ejemplo es la llegada en masa de los eléctricos. Este reemplazo de los motores de combustión interna significa que componentes como los sistemas de escape y los tanques de combustible ya no serán necesarios. Además, en la último evolución los sistemas de conducción autónoma están eliminando la necesidad de ciertos controles manuales, como volantes y pedales, en algunos diseños más futuristas. También las normativas sobre reciclabilidad y uso de materias sostenibles están cambiando los materiales utilizados en la fabricación de vehículos.
La integración de software avanzado y conectividad está eliminando la necesidad de algunos sistemas físicos, como los sistemas de navegación independientes, que ahora están integrados en los sistemas de infoentretenimiento. Y, por supuesto, la simplificación de los sistemas y la reducción de la complejidad de los vehículos pueden disminuir los costos de producción y mantenimiento.
Desde los primeros días del automóvil, los faros han sido una parte esencial para la seguridad y funcionalidad de los vehículos. La evolución de los faros ha sido reflejo de los avances tecnológicos y las cambiantes necesidades de los conductores. A lo largo de más de un siglo, los faros han pasado de ser simples lámparas de carburo a sofisticados sistemas de iluminación LED, cada uno con sus propias ventajas y desafíos.
En los primeros años del automóvil, a finales del siglo XIX y principios del XX, los faros eran rudimentarios y utilizaban lámparas de carburo, que funcionaban mediante la reacción química entre el carburo de calcio y el agua, produciendo gas acetileno que se encendía para generar luz. Aunque suponían una mejora significativa respecto a no tener iluminación, eran poco fiables y requerían un mantenimiento constante, además de ser peligrosos debido a la posibilidad de explosiones.
Con la llegada de la electricidad, los faros de los automóviles experimentaron una transformación radical. En la década de 1920, los faros eléctricos comenzaron a reemplazar a las lámparas de carburo. Utilizaban bombillas incandescentes, más brillantes, fiables y, sobre todo, seguras.
En la década de 1960 se introdujeron los faros halógenos, que ofrecían una luz todavía más brillante y blanca en comparación con las bombillas incandescentes tradicionales. También tenían una vida útil más larga, además de ser más eficientes. Este tipo de iluminación se convirtió rápidamente en el estándar de la industria y aún hoy sigue siendo común en muchos vehículos.
En las últimas décadas, la tecnología de iluminación ha avanzado todavía más con la introducción de los faros de xenón y, más recientemente, los faros LED y láser. Los de xenón proporcionan una luz muy brillante y de largo alcance, pero pueden ser costosos y requieren sistemas de control complejos. Los faros LED, por otro lado, son extremadamente eficientes, duraderos y ofrecen una excelente calidad de luz. Además, permiten diseños más flexibles y estilizados en los vehículos modernos. Los faros láser, aunque aún en una etapa relativamente temprana de introducción, prometen ser el próximo gran salto en la tecnología de iluminación automotriz, ofreciendo una luminosidad aún más potente y precisa
