Un pasaporte medioambiental
- A partir del 29 de noviembre de 2027 ningún automóvil nuevo podrá ser comercializado si no tiene pasaporte digital.
25 agosto 2026
La contaminación producida por el tráfico continúa siendo un problema de salud en todo el mundo. Para combatirlo el pasado mes de marzo el Foro Mundial de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE), dentro de su Armonización de las Reglamentaciones sobre Vehículos, fijó como próximo objetivo en la Unión Europea garantizar el control de esa contaminación durante todo el ciclo de vida útil de los vehículos. Una de las formas de conseguir ese objetivo es informar a los propietarios de la huella medioambiental de su vehículo, algo que se conseguirá gracias a dos herramientas: el Sistema de Monitoreo a Bordo (OBM, por sus siglas en inglés) y el Pasaporte Ambiental del Vehículo (EVP).
El OBM es un sistema integrado en los nuevos vehículos que supervisa de forma continua del rendimiento de las emisiones del mismo. Esta monitorización constante de las herramientas de diagnóstico y control de emisiones sirve para controlar mejor el rendimiento del automóvil y detectar el deterioro de sus sistemas a lo largo del tiempo. Según la normativa aprobada en marzo, el OBM debe ser capaz de identificar fallos o degradación en componentes clave, como los convertidores catalíticos y filtros de partículas, y advertir al conductor de que se están produciendo esos fallos para que pueda corregirlos.
Por su parte, el EVP recopila la información medioambiental de un vehículo concreto, datos que se obtienen tanto de su proceso de homologación como de su uso en condiciones reales. Así, el pasaporte digital incluiría las cifras de homologación sobre emisiones contaminantes y de CO₂ y también las generadas a lo largo de la vida útil del vehículo, basadas en el comportamiento real al volante y de la distancia recorrida. En el caso de los eléctricos, el EVP también ofrece información sobre la electricidad que consume el vehículo durante operaciones que no implican conducción y la capacidad restante de la batería tras su uso, un indicador clave del estado de la misma y un dato especialmente relevante en casos de reventa y compra de coches de ocasión o segunda mano.
La normativa prevé que toda esta información pueda consultarse mediante el escaneo de un código QR situado en el propio vehículo o integrarse en los diferentes sistemas electrónicos del mismo. El conductor no tendrá que instalar una aplicación ni crear una cuenta para acceder a estos datos: la intención es que la consulta sea directa y sencilla.
La primera fase de implantación de este pasaporte medioambiental comenzará el próximo 29 de noviembre, fecha a partir de la cual los modelos de nuevo lanzamiento que obtengan homologación deberán adaptarse a estos requisitos que fueron establecidos por la normativa Euro 7. Un año después, el 29 de noviembre de 2027, la obligación se extenderá a todos los vehículos nuevos matriculados dentro de la Unión Europea. Desde ese momento, ningún automóvil afectado por la normativa podrá comercializarse sin este pasaporte digital.





