Malos resultados
- Tras figurar entre los 10 países más seguros de la OCDE, ha caído hasta situarse en torno al puesto número 20.
30 octubre 2026
Las carreteras australianas están sufriendo un 2026 trágico. Según las cifras del Centro Nacional de Datos sobre Seguridad Vial 1.334 personas han fallecido en las carreteras australianas en los 12 meses previos al 30 de septiembre de 2026, lo que supone un aumento del 0,2 % con respecto al mismo periodo del año anterior. Además, destaca el número de muertes de ciclistas que aumentó un 35 % en este periodo de tiempo.
El último informe trimestral de la Asociación Australiana del Automóvil (AAA, por sus siglas en inglés) sobre seguridad vial se hace eco de estos malos resultados y advierte que a pesar de las mejoras en la tecnología de seguridad de los vehículos y el considerable gasto público en carreteras los datos son peores que nunca. De hecho, la reputación internacional de Australia en materia de seguridad vial se ha deteriorado. Tras figurar entre los 10 países más seguros de la OCDE, ha caído hasta situarse en torno al puesto número 20.
La AAA también realiza un seguimiento de los cinco objetivos que componen la Estrategia Nacional de Seguridad Vial (NRSS) 2021-30 australiana. Dicha estrategia tiene como objetivo reducir las muertes en carretera en un 50 % y las lesiones graves en un 30 % para 2030, en comparación con los valores de referencia, que son los promedios de muertes y lesiones graves en carretera producidos entre 2018 y 2020. Además, para 2030 también se pretende lograr cero muertes de niños de siete años o menos; cero muertes en las zonas centrales de las ciudades; y cero muertes en todas las carreteras nacionales y en las carreteras de alta velocidad que cubren el 80 % del tráfico en toda la red.
Pero este organismo advierte que, hoy por hoy y de seguir con la tendencia actual, esas metas no se alcanzarán. Para este organismo la diversidad de enfoques que adopta cada estado australiano y el hecho de que no haya un seguimiento y revisión de los resultados de dichas implementaciones dificulta conseguir un objetivo común. Para esta organización este enfoque fragmentado y la escasa transparencia se han convertido en uno de los escollos para poner en práctica políticas de seguridad vial efectivas.





