Un necesario punto de inflexión
- Hemos pasado de estar a la cola de Europa en cifras de siniestralidad vial a colocarnos entre los mejores.
29 junio 2026
El 1 de julio de 2006 entraba en vigor la reforma de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial que implantó en España el permiso de conducir por puntos. En esos momentos, era una medida que demandaba una gran parte de la sociedad. A partir de ese día, 21,5 millones de conductores españoles estrenaron los 12 puntos en su permiso, mientras que otros 2 millones, con una antigüedad del carné inferior a 3 años, comenzaban el camino con 8 puntos. En ambos casos, el saldo podía ir aumentando hasta los 15 puntos para quienes fueran buenos conductores. Igualmente, quienes cometieran determinadas infracciones irían perdiendo esos puntos o incluso la vigencia del permiso.
Veinte años después es el momento de hacer balance, reflexionar y valorar la efectividad de esa medida. Un primer vistazo a los datos demuestra que esa reforma supuso un punto de inflexión en la evolución de la siniestralidad vial en España. En 2003, el año anterior a anunciar la implantación del permiso por puntos, en España teníamos 128 personas fallecidas por millón de habitantes. En el año 2026, estamos en 35 personas fallecidas por millón de habitantes. Una reducción del 71 %. Dicho de otra manera, hemos pasado de estar a la cola de Europa a colocarnos entre los mejores. Es lo que podríamos llamar la revolución silenciosa de la seguridad vial en España.
Pero el objetivo del permiso por puntos no era únicamente sancionar las conductas inapropiadas al volante. Iba mucho más allá, ya que tenía y tiene una vertiente pedagógica y de concienciación cuyo objetivo no es otro que mejorar nuestras actitudes al volante. Cuando un conductor pierde sus puntos o el permiso, el sistema da la opción de recuperarlos a través de cursos de sensibilización y reeducación, unas sesiones que, entre otras cosas, incluyen testimonios directos de víctimas de los siniestros viales. En estos veinte años, se han impartido 74.401 cursos para la recuperación del permiso y 67.593 para la recuperación parcial de puntos.
En definitiva, una mirada al retrovisor de estas dos décadas nos muestra que la entrada en vigor del permiso por puntos supuso un hito en la historia de la seguridad vial en España y, por qué no decirlo, pocas decisiones políticas han tenido un efecto tan directo, positivo e inmediato.





