Asistentes de conducción: las hadas de la carretera
- Los ADAS plantean dos retos: el desconocimiento que tienen los conductores de ellos y el envejecido parque automovilístico de algunos países.
16 diciembre 2025
En Europa, el gran salto en la implantación de estos dispositivos se produjo en 2019, cuando la Unión Europea aprobó el Reglamento que obligaba a la paulatina incorporación de estos dispositivos en todos los vehículos: a partir de julio de 2022, para los de nueva homologación y desde julio de 2024, para las nuevas matriculaciones. El objetivo no era otro que avanzar hacia la visión cero con las oportunidades que ofrece la tecnología. Según sus propios cálculos, con esta decisión, se podían salvar en toda la UE hasta 25.000 vidas y evitar 140.000 lesiones graves hasta el año 2038. Es decir, estos asistentes pueden prevenir aproximadamente el 40 % de los siniestros de tráfico, el 37 % de todas las lesiones de consideración y el 29 % de todas las muertes relacionadas con los siniestros viales.
Un poco de historia
Para encontrar el origen de los ADAS debemos remontarnos a la década de 1930, cuando la empresa Bosch patentó un rudimentario sistema mecánico que evitaba que los frenos se bloquearan ante una frenada brusca. Pero no fue hasta 1978 cuando esta empresa alemana, en colaboración con la automovilística Mercedes-Benz, presentó un sistema electrónico antibloqueo de los frenos. Nacía así el ABS (Anti-lock Braking System) y el Mercedes-Benz Clase S fue el primer vehículo en incorporarlo. Al principio, fue una mejora que llevaban algunos coches de la gama más alta. Sin embargo, cuando se comprobó su gran eficacia comenzó a incluirse de serie en los vehículos. En Europa es obligatorio desde 2004.
Unos años antes, en 1995, llegaba el Control Electrónico de Estabilidad o ESC (Electronic Stability Control), fruto también de la colaboración entre Bosch y Mercedes-Benz. De nuevo, el Clase S de la casa alemana fue el primer vehículo en incorporarlo. También conocido como ESP (Electronic Stability Program), el objetivo de este dispositivo era dar estabilidad para evitar derrapes y pérdidas de control del vehículo. Una vez demostrada su gran utilidad, se convirtió en 2014 en requisito obligatorio para todos los vehículos matriculados en la Unión Europea.
Dos grandes retos
Desde ese año, la evolución de los asistentes de conducción ha sido constante e imparable hasta llegar al momento actual, en el que cada vez son más y están más presentes en los vehículos, también en las motocicletas y en los más pesados.
No obstante, para conseguir que su uso se generalice cada vez más es necesario enfrentar dos grandes retos. Por un lado, el del envejecido parque automovilístico de muchos países. Por ejemplo, en el caso de España, la edad media de los vehículos es de 14,5 años, lo que significa que no son muchos los que incorporan estas nuevas tecnologías. De hecho, sólo lo hacen los adquiridos en los últimos años. En este caso, el desafío que se plantea radica en promover una gradual renovación de ese parque.
El segundo reto que es necesario enfrentar es el desconocimiento que existe en la población en torno a los asistentes de conducción, sobre cómo se utilizan y funcionan. Muchas veces la percepción que tienen los conductores de ellos es de molestia y no de ayuda (por ejemplo, por las frecuentes alertas sonoras o luminosas). Este desconocimiento quedó constatado en el estudio sociológico ‘Conocimiento de los Sistemas ADAS por parte de la población española’, elaborado en 2022 por Bosch y FESVIAL (Fundación para la Seguridad Vial), donde se señalaba que el 40 % de los conductores no conocía estos dispositivos, mientras que el 60 % restante, que sí los conocía, admitió tener “grandes lagunas” sobre su funcionamiento. En este caso, el desafío pasa por mostrar la efectividad de los ADAS a la hora de protegernos en la carretera. Porque, a la espera del vehículo completamente autónomo, la tecnología nos proporciona una oportunidad única para seguir reduciendo las cifras de siniestralidad vial.
Según los expertos, una gran parte de los siniestros de tráfico (entre el 80 y el 90 %) se debe a errores humanos, provocados por las distracciones, la fatiga o el cansancio, los excesos de velocidad, etc. Con los asistentes de conducción, estos riesgos se eliminan o reducen de forma considerable al ser capaces, por ejemplo, de detectar y advertir de la fatiga de la persona que conduce, evitar las salidas del carril, limitar la velocidad a la que podemos circular o activar la frenada de emergencia en situaciones de peligro para evitar atropellos.
El pasado octubre, en el Encuentro Movitec que sobre los ADAS organizaron la Dirección General de Tráfico y FESVIAL, en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid, se ofrecieron algunos datos que muestran su eficacia. Por ejemplo, el dispositivo de ‘Detección por somnolencia’ podría evitar hasta el 35 % de las distracciones; el ‘Mantenimiento de carril’ impediría hasta el 25 % de las salidas de vía; la ‘Frenada de emergencia’ evitaría el 55 % de las colisiones por alcance y el 25 % de los atropellos mortales; el ‘Asistente inteligente de velocidad’ podría evitar hasta el 35 % de los siniestros por velocidad inadecuada; la ‘Detección de marcha atrás’ impediría hasta el 32 % de las colisiones por marcha atrás, y, por último, la ‘Vigilancia de ángulos muertos’ evitaría hasta el 40 % de los atropellos a usuarios vulnerables (peatones, ciclistas y motoristas).
Los sistemas ADAS son unos dispositivos electrónicos que, como toda máquina, necesitan cuidado y mantenimiento. En este punto, los talleres juegan un papel decisivo para garantizar que están en perfecto estado y pueden intervenir con seguridad.
Además de los dispositivos propiamente dichos, también incorporan una serie de cámaras y sensores (“sus ojos”) que vigilan todo lo que su sucede alrededor del vehículo y que transmiten información fiable para poder advertir al conductor de un peligro inminente o actuar en caso de emergencia. La mayoría de esas cámaras y sensores están situados en el parabrisas del vehículo, por lo que cuando hay que sustituirlo es necesario primero desmontarlos e instalarlos otra vez en el nuevo cristal. Desde Carglass, empresa especializada en la reparación y sustitución de lunas de automóviles, destacan la importancia de volver a recalibrar esas cámaras y sensores “para asegurar que funcionan con la máxima precisión y proporcionan información correcta” y garantizar que los ADAS mantienen “su eficacia con el paso del tiempo”.
Los expertos de Carglass añaden que “la causa más común por la que los sistemas ADAS pueden sufrir fallos de funcionamiento es porque sus cámaras y sensores no hayan sido recalibrados, o esa operación se haya hecho de un modo incorrecto. Un coche con sus sistemas ADAS mal recalibrados puede provocar una colisión o un atropello, pues el sistema no puede calcular bien las distancias ni el tiempo y potencia de frenado”.





