Sillitas de la A a la Z
- El Reglamento General de Circulación no especifica una edad concreta para usar el último SRI, sino una medida: por encima de los 135 cm.
14 enero 2026
Altura. El criterio principal para comprar un SRI es que cumpla la homologación europea actualmente en vigor, la ECE R129, que usa la talla del menor, es decir su altura, como referencia. Estas sillas, conocidas como i-Size, describen en cada uno de sus modelos el rango de medidas del niño para el que han sido homologadas.
Bertil Aldman. Fue el médico que desarrolló el primer sistema de retención infantil a contramarcha pensando que de esta forma el cuello del niño estaría más protegido. Tenía razón, especialmente en el caso de los más pequeños: según el 'Manual de cinturones de seguridad y SRI de la Organización Mundial de la Salud' (OMS) un niño de hasta 4 años tiene un 80 % menos de riesgo de sufrir lesiones usando un SRI a contramarcha, mientras que si viaja hacia adelante la reducción es de un 50 %.
Clasificación. La clasificación de los SRI se organiza en función de la talla del menor. Adicionalmente a ese criterio, se pueden encontrar SRI Integrales y No Integrales. Los primeros sujetan al niño al SRI con un arnés de 3 o 5 puntos al tiempo que este se fija al automóvil con el sistema ISOFIX o los cinturones de seguridad. Los No integrales retienen al niño directamente con los cinturones del vehículo.
Dummy. Para la realización de los ensayos actualmente se utilizan dummies infantiles de la familia Q que poseen sensores en la cabeza, el cuello, el pecho y el abdomen y se presentan en distintos tamaños, desde bebés hasta niños de 145 cm.
Expertos. En marzo de 2025 la DGT llevó a cabo un dispositivo especial de vigilancia y control de SRI. En siete días se detectó a 385 menores que viajaban sin sillita o que la usaban de manera incorrecta. Colocar mal el SRI es un error común. Según el 'VII Estudio RACC-JANÉ', el 36 % de las sillitas se utilizan mal. ¿Cómo evitar errores? “Siguiendo detenidamente las instrucciones, vídeos y etiquetajes del fabricante. Es muy importante no dejarse aconsejar por 'influencers' o 'expertos' ya que no hay unas instrucciones generales válidas para todas las sillas”, advierten desde AESVi.
Fuera del mercado. Para circular por la Comunidad Europea es obligatorio usar un SRI homologado con el Reglamento Europeo ECE R44 o ECE R129. Sin embargo, desde septiembre de 2024 sólo es legal vender, importar y poner en servicio SRI homologados bajo el R129. Esto significa que las sillitas homologadas con la normativa antigua, la R44, se pueden usar, pero ya no pueden venderse, comprarse ni comercializarse. Están fuera del mercado.
Gravedad. A la hora de plantearnos si debemos cambiar un SRI tras sufrir un impacto a baja velocidad hay que recordar que la gravedad del mismo depende de la deceleración sufrida en el golpe. Una buena pista es que salten los airbags. “Están diseñados para abrirse en un rango de deceleración de 20-25 g’s, lo que equivale a detener un vehículo que circula a 50 km/h en un espacio de entre 0,50 y 0,40 metros. En casos como este es necesario cambiar la silla y destruir o devolver al fabricante la accidentada”, afirman los expertos de AESVi.

Homologación. Los criterios que se siguen para homologar los SRI contemplan una serie de pruebas dinámicas en laboratorio de choque y pruebas estáticas de resistencia, funcionamiento, análisis químicos… “Para certificar este proceso cada SRI recibe una contraseña (como una matrícula única e intransferible) que lo identifica y que aparece impresa en la etiqueta de homologación”, explican desde AESVi.
ISOFIX. Es un sistema estandarizado de instalación de sillitas que reduce la posibilidad de colocarlas de forma incorrecta y que los coches modernos llevan incorporado de fábrica. Con ISOFIX el SRI queda “anclado” a través de dos elementos metálicos integrados en la estructura del vehículo a los que se engancha la sillita. Para añadir estabilidad se añade un tercer punto de sujeción, bien a través de un anclaje Top Tether (una correa que se conecta a la parte superior de la sillita y que se ancla al vehículo en la parte trasera del asiento, la parte superior del respaldo o el suelo del maletero) o bien con una pata de apoyo. Es importante recordar que en las sillas ISOFIX el peso del niño sumado al de la silla no puede superar los 33 kg.
Joie. La Fundación RACE ha publicado el segundo informe de Sillas Infantiles 2025 (más información en la tabla que aparece más abajo), en el que se han evaluado 17 modelos distintos. De todos ellos, la firma británica Joie ha sido la única capaz de conseguir que dos de sus sillitas estén incluidas entre las mejor valoradas.
Klippan. Este fabricante finlandés tuvo que hacer un comunicado para dejar claro que no había testado la seguridad de ningún dispositivo externo que se usara en combinación con sus sillitas. Una advertencia que obedece a que en el mercado se ofertan accesorios que, colocados entre el sistema ISOFIX y la sillita, “agrandan” el espacio del vehículo en las plazas traseras. Estos elementos no cumplen ninguna normativa de homologación. La instalación de cualquier dispositivo no homologado situado entre el SRI y el ISOFIX se considera una infracción del punto 4 del artículo 117 del Reglamento General de Circulación.
Low tether. Muchas sillas a contramarcha usan dos tipos de elementos estabilizadores. El primero es la pata de apoyo. El segundo es un elemento que se encarga de que la silla no “rebote” hacia el respaldo del asiento en el que va instalada en caso de choque. Este control se puede realizar mediante un arco antivuelco incorporado a la silla o usando lower tethers, unas correas de anclaje inferior enganchadas de la silla al suelo del vehículo que deben estar tensas.
Mal uso. No sólo la instalación deficiente compromete la seguridad de los SRI. Otros errores muy comunes son no quitar al niño el abrigo antes de abrochar el arnés, que las correas del mismo estén mal ajustadas, que el cinturón esté mal guiado o emplear un SRI que no corresponde con la talla del menor, lo cual es “peligroso, inadecuado e incómodo”, a juicio de los expertos de AESVi.
Niño virtual. Son un tipo de dummy basado en un software de modelación humana virtual que permiten experimentar el comportamiento del cuerpo de un menor durante una colisión valorando las lesiones que se producen.
Orientación. Los SRI se homologan para una orientación concreta (hacia delante, en el sentido normal de marcha del vehículo, o hacia atrás, a contramarcha). Para usar estos últimos en un asiento delantero hay que desactivar el airbag frontal.
Plaza. “En términos de seguridad la plaza central trasera es muy buena para instalar el SRI, pero en la mayoría de los automóviles tiene una forma que no facilita la perfecta instalación y no suele disponer de ISOFIX. La opción siguiente y aconsejable sería la del asiento trasero, detrás del acompañante”, explica AESVi. Desde el punto de vista de la normativa en los vehículos de hasta nueve plazas los SRI deben situarse en los asientos traseros, aunque se contemplan tres excepciones que permiten usar las plazas delanteras: cuando el vehículo no disponga de asientos traseros; cuando todos los asientos traseros estén ya ocupados por menores y cuando no sea posible instalar en dichos asientos todos los sistemas de retención infantil.
Quick adjuster. Sistema de ajuste rápido del arnés que incorporan algunos modelos de SRI y que evita el ajuste manual de las correas.
Respaldo. Desde AESVi aconsejan el uso de SRI con respaldo siempre que sea posible: “Ofrecen mayor protección en choques laterales y mejor guiado de los cinturones”.
Segunda mano. Heredar una sillita o comprarla de segunda mano es completamente desaconsejable. En el primer caso, porque las sillitas caducan. En los propios manuales de usuario que el fabricante proporciona viene indicado el tiempo máximo de uso del SRI. En cuanto al segundo caso, AESVi realizó un estudio en el que testó sillas compradas en portales de segunda mano y descubrió que el 90 % de ellas no cumplirían con el Reglamento con el que fueron aprobadas en su momento.
T standard. Desde 1975 Suecia tenía su propio estándar para testar SRI, llamado T standard, que derogó al entrar en la UE. Décadas después los principios del T standard sirvieron para desarrollar el PLUS TEST, una prueba voluntaria y complementaria a la normativa i-Size, que se centra en la protección del cuello del niño.
Última. El Reglamento General de Circulación no especifica una edad concreta para usar el último SRI, sino una medida: por encima de los 135 cm. Aun así desde AESVi y DGT también se recomienda seguir usando un SRI hasta que el niño supere los 150 cm de altura.
VTI. Es el laboratorio sueco, ubicado en Linköping, que realiza las pruebas a los SRI que desean conseguir de forma voluntaria la etiqueta PLUS TEST.
Windowbag. Es un tipo de airbag que se despliega a lo largo de la ventana del automóvil, un elemento activo de protección muy útil en colisiones laterales si se emplean alzadores sin respaldo.
XpPAD. Almohadilla que recubre el tramo diagonal del cinturón de seguridad de niños que ya usan alzador con respaldo. El fabricante Britax Römer diseñó este dispositivo para aumentar la superficie de contacto del cinturón a la altura del hombro y absorber parte de la energía del golpe en caso de siniestro.
Le(y). La Ley de Tráfico y Seguridad Vial elevó en 2022 a 4 los puntos que se pierden por no utilizar el sistema de retención infantil adecuado o no hacerlo de la manera correcta. La sanción económica asciende a los 200 euros.
Zúrich. La ley suiza exige que los menores de 12 años o que midan menos de 150 cm usen un SRI incluso en taxis. Por ello en aeropuertos como el de Zúrich tienen un servicio para turistas que permite solicitar un taxi con una silla adaptada a la talla del niño. En España el Reglamento General de Circulación establece la obligatoriedad del uso de SRI en los taxis cuando circulan en autovía o autopista, pero no cuando lo hacen en tráfico urbano, aunque sí obligan a que viajen siempre en las plazas traseras.
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