Cómo logramos conducir mejor
- Desde 2005 el número de fallecidos ha descendido de 4.442 a 1.745 en 2024.
23 junio 2026
“Sólo habrá sitio para los buenos conductores y podremos conducir mejor y más seguros”. Esta frase formaba parte de la amplia campaña de divulgación que la Dirección General de Tráfico (DGT) puso en marcha hace ahora 20 años y con la que arrancaba la implantación del permiso por puntos en España. Se trataba de un novedoso sistema, con el que se pretendía fomentar hábitos seguros al volante, a la vez que se premiaba a los buenos conductores y se penalizaban los malos comportamientos en la carretera. Se pasaba de un sistema meramente sancionador a otro que apostaba por la reeducación. El objetivo no era otro que reducir las cifras de siniestralidad vial en España y los datos muestran que sí se ha conseguido.
En 2005, se registraron 91.187 siniestros viales con víctimas, en los que fallecieron 4.442 personas y 21.859 resultaron heridas graves. En 2024 (último año con datos consolidados), se contabilizaron 101.996 siniestros con víctimas, en los que perdieron la vida 1.785 personas y 9.561 resultaron heridas y necesitaron hospitalización. En 2005, la tasa de siniestralidad vial en España fue de 101 personas fallecidas por millón de habitantes; en 2024, ese dato era de 37.
12 puntos de inicio. El 1 de julio de 2006 entraba en vigor la Ley 17/2005, de 19 de julio, por la que se regulaba el permiso y la licencia de conducción por puntos y se modificaba el texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Desde ese día, casi 22 millones de conductores españoles pasaron a tener 12 puntos en su permiso de conducir, mientras que otros 2 millones, con una antigüedad en el permiso inferior a 3 años, comenzaban el camino con 8. Con el paso del tiempo y una buena práctica al volante, los dos saldos podían incrementarse.
![]() | Antoni Riu.Subdirector de Educación, Divulgación y Formación Vial de la DGT (2004-2009) ”La Ley se aprobó sin ningún voto en contra, con el apoyo de todos los grupos políticos y el importante respaldo de las asociaciones de víctimas”. |
Comenzó entonces un cambio fundamental en materia de seguridad vial. Tal y como señaló el pasado mes de abril el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la presentación del teléfono 018 de atención a las víctimas de tráfico, “con la incorporación del permiso por puntos, la ciudadanía, todos nosotros, pudimos interiorizar que el permiso de conducir en modo alguno es un derecho absoluto, sino que es simplemente un crédito de confianza que nos concede la sociedad para compartir la vía pública con los demás conductores”.
Pere Navarro, actual director de la DGT, y que ocupaba el mismo cargo cuando entró en vigor esta reforma, comenta que el solo anuncio de que el nuevo sistema iba a ponerse en marcha hizo que bajara la siniestralidad.
El director ejecutivo del Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC), Antonio Avenoso, reconoce que el permiso por puntos fue y es una medida positiva y eficaz, pero señala que debe ir acompañada de la aplicación de la ley: “Para que los beneficios en materia de seguridad sean duraderos, los niveles de control deben mantenerse altos y sostenerse durante un largo periodo. En otras palabras, un sistema de puntos funciona cuando los conductores creen de verdad que serán pillados”. Avenoso también insiste en que es necesario combinar las sanciones con la rehabilitación de los infractores.
![]() | Ana Novella. Presidenta de Stop Accidentes ”El ‘miedo’ de la ciudadanía a poder perder su permiso de conducir supuso que se condujera con mucha mayor precaución y respeto por las normas viales”. |
Amplio consenso. Jordi Jané, diputado de la desaparecida Convergencia i Unió y presidente de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso de los Diputados entre los años 2004 y 2015, recuerda que el primer paso hacia el permiso por puntos se dio en el año 2001, cuando su grupo parlamentario presentó una enmienda (la 159) a la reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial que había propuesto el Gobierno. “En aquel momento, -asegura- ese intento no fructificó, pero la propuesta no cayó en saco roto”.

En este sentido, Ana Novella, presidenta de Stop Accidentes, recuerda el primer Foro que organizó su asociación en 2004 y en el que participaron Chantal Perrichon (presidenta de ‘La Ligue contre la Violence Routiêre’) y Remy Heitz (delegado interministerial de Seguridad Vial en Francia). El entonces director general de Tráfico, Pere Navarro, moderaba una de las mesas de debate en las que se habló del permiso por puntos que ya se había implantado en Francia. Novella destaca las palabras de Navarro ese día: “El reto lo tenemos nosotros y ojalá estas jornadas sirvan como señal de salida para una nueva etapa, una nueva cultura, una nueva forma de abordar los temas de seguridad vial y sepamos entre todos poner en marcha lo que se ha pedido en este Foro: la necesidad de un movimiento cívico a favor de la seguridad vial”. Dos años después, el permiso por puntos era una realidad en España.
Antoni Riu, subdirector de Educación, Divulgación y Formación Vial de la DGT entre 2004 y 2009, destaca que la Ley se aprobó en el Congreso de los Diputados “sin ningún voto en contra”, con el apoyo de todos los grupos políticos y el importante respaldo de las asociaciones de víctimas. Cuenta Riu, que en esos años, en España había “un grave problema de inseguridad vial”, tal y como mostraban los datos. Por eso, comenzaron a analizarse las medidas que habían puesto en marcha otros países del entorno y cómo habían funcionado: “Se vio que el permiso por puntos había sido una herramienta eficaz, por lo que se decidió impulsar la nueva Ley”.
![]() | Antonio Avenoso. Director ejecutivo del ETSC ”Para que los beneficios en materia de seguridad sean duraderos, los niveles de control deben mantenerse altos y sostenerse durante un largo periodo”. |
Ramón Ledesma, subdirector general de Normativa y Recursos de la DGT entre 2004 y 2012, señala que la sociedad recibió la medida con incredulidad: “En la década anterior, cada año fallecían en España alrededor de 5.500 personas. Había un cierto sentimiento de resignación en el país, y se entendía que los accidentes existían porque existían los desplazamientos en automóvil. El aviso de una nueva política de seguridad vial con la implementación del permiso por puntos (herramienta que ya funcionaba en el resto de los países) se entendía como solución, pero con cierto escepticismo”.
En opinión de Jané, “las reticencias iniciales se lograron superar gracias a un compromiso -muy generalizado- de intentar tomar medidas efectivas para reducir unas cifras de accidentes de tráfico que nos traían el trágico balance de más de 13 muertes diarias en España”.
![]() | Mar Cogollos. Presidenta y directora general de AESLEME ”Existe una mayor conciencia sobre riesgos como el alcohol, las drogas, la velocidad o el uso del cinturón de seguridad”. |
Apoyo mayoritario. Una vez aprobada la norma, se estableció un año de margen hasta su entrada en vigor para, por un lado, “realizar una campaña de comunicación adecuada para que todos los ciudadanos españoles conocieran qué decía la Ley y qué se pretendía conseguir con ella” y, por otro, “poner en marcha el proceso de los cursos que deberían superar quienes quisieran recuperar los puntos o la vigencia del permiso de conducir”, asegura Riu. También añade que fue “un trabajo en equipo” que movilizó a toda la DGT: “Empezó el departamento jurídico, redactor del proyecto de ley y de la reforma de los reglamentos. El área de Informática tuvo que adaptar el registro de conductores a la nueva situación para incorporar al mismo el sistema de puntos. A los departamentos de comunicación y de formación vial les correspondió la puesta en marcha del nuevo modelo. Y al Observatorio de Seguridad Vial, el seguimiento de los resultados”.
Ledesma destaca la gran aceptación social que tuvo esta reforma en su momento y que sigue teniendo. En su opinión, probablemente pueden existir pequeñas discrepancias sobre “qué tipo de infracción y qué número de puntos detraer”, pero “más allá de ello, nadie cuestionaría en la actualidad derogar la medida”. Jané está de acuerdo y prueba de ello es que en estos 20 años “ningún partido importante ha planteado suprimir el permiso por puntos”. “Hay una amplia coincidencia en que la sociedad ahora lo tiene integrado y, pese a las críticas puntuales que puedan lógicamente darse, la sociedad lo considera necesario”, apunta.
Por su parte, Ana Novella afirma que el permiso por puntos “supuso un antes y un después en la siniestralidad vial” porque “el ‘miedo’ de la ciudadanía a poder perder su permiso de conducir supuso que se condujera con mucha mayor precaución y respeto por las normas viales”.
Mejores conductores. ¿Es muy diferente el conductor del año 2026 al de 2006? “Los datos nos dicen que la mayor parte de conductores que tienen que hacer un curso para recuperar el permiso no necesitan repetirlo. Cambian la conducta y no reinciden en infracciones que hacen perder puntos. Como consecuencia disminuyen las situaciones de riesgo, los accidentes y las víctimas”, responde Antoni Riu.
Ramón Ledesma va más allá: “El permiso por puntos y el cambio en el procedimiento sancionador modificaron la sensación de impunidad y con ella se produjo el cambio de comportamientos que afectaron fundamentalmente a alcohol, velocidad, cinturón de seguridad y casco”. Por su parte, Jané asegura que, aunque “no debe verse como una medida aislada”, el carné por puntos “es uno de los principales pilares en lo que ha sido la reducción de nuestras cifras de siniestros de tráfico”.
Para la directora general de AESLEME, Mar Cogollos, ahora “existe una mayor conciencia sobre riesgos como el alcohol, las drogas, la velocidad o el uso del cinturón de seguridad. El conductor actual está, en general, mejor informado y más sensibilizado”.
![]() | Ramón Ledesma. Subdirector general de Normativa y Recursos de la DGT (2004-2012) ”El único problema que no ha resuelto es el relacionado con la utilización del móvil. Más puntos o más sanción han demostrado que no era ese el camino”. |
Nuevos retos. Desde 2006, el sistema del permiso por puntos ha sido reformado dos veces. En la primera, en 2011, se modificó sustancialmente el procedimiento sancionador. En la segunda, en 2022, entre otras cosas, se aumentaron las sanciones por el uso del teléfono móvil. En este sentido, Jané considera que, en el futuro, será necesaria alguna reforma más para que el sistema no pierda efectividad ante los nuevos desafíos, aunque apunta que esta deberá realizarse siempre desde el consenso.
Ramón Ledesma reconoce que aún quedan retos por delante: “El único problema que no ha resuelto realmente es el relacionado con la utilización del teléfono móvil. Más puntos o más sanción han demostrado que no era ese el camino”. Mar Cogollos comparte esta opinión: “Han aparecido nuevos factores de riesgo, especialmente las distracciones asociadas al teléfono móvil y otros dispositivos. Por eso, no podemos caer en la complacencia: la educación vial debe evolucionar al mismo ritmo que cambian nuestros hábitos”.
Mientras tanto, desde Stop Accidentes, Ana Novella, señala otro desafío “claro, palpable y evidente”: los reincidentes. “Cuando es una adicción, al alcohol u otras drogas, el problema, por desgracia, no se suele solucionar con la asistencia al curso de recuperación”, añade.
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![]() | Jordi Jané. Presidente de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso (2004-2015) ”Ningún partido importante ha planteado suprimir el permiso por puntos. La sociedad lo considera necesario”. |
Al respecto, las asociaciones de víctimas solicitan un mayor control sobre los cursos de recuperación de puntos o de la vigencia del permiso, tanto de las personas que los imparten como de quienes asisten a ellos, y un refuerzo de la educación vial durante toda la vida del conductor y no sólo al obtener el carné. En cualquier caso, Mar Cogollos tiene claro qué debe seguir siendo lo prioritario: “El mejor indicador del éxito del permiso por puntos no son los puntos que se pierden o se recuperan, sino las vidas que se salvan y las lesiones graves que se evitan”.
Desde el ETSC, Avenoso nos recuerda que el objetivo sigue siendo alcanzar la Visión Cero (cero víctimas en la carretera), algo que no se alcanzará mediante un único instrumento: “El sistema de puntos es un componente valioso, pero debe integrarse en una estrategia más amplia que cuente con los recursos adecuados”.
Conmemoramos 20 años de la implantación en España del permiso por puntos. Dos décadas que nos sirven para reflexionar sobre el camino que nos ha traído hasta aquí. Desde el principio, la medida se planteó con un doble objetivo: por un lado, reducir las cifras de fallecidos y heridos en la carretera; por otro, emprender un cambio de hábitos y mentalidad en todos los conductores. Y los datos nos indican que ambos objetivos se han conseguido.
En 2003, la tasa de siniestralidad vial en España era de 128 personas fallecidas por millón de habitantes. Ese año, 5.399 personas perdieron la vida en la carretera y otras 26.305 resultaron heridas graves en los 99.305 siniestros que se registraron. En 2024 (último año que tenemos con datos consolidados), la tasa de siniestralidad vial fue de 37 personas fallecidas por millón de habitantes. Además, se contabilizaron 99.987 siniestros viales, en los que fallecieron 1.785 personas y 9.561 resultaron heridas de gravedad. Más desplazamientos, más siniestros, pero menos personas fallecidas y muchas menos heridas graves.
Con el permiso por puntos, se impuso una visión diferente basada en unos principios y prioridades. La primera y principal, asumimos que los siniestros de tráfico son evitables, es decir, entre todos podemos conseguir que no sucedan o que sean los menos posibles. En segundo lugar, se demostró que España podía sacar adelante un proyecto tan ambicioso como este, tal y como habían hecho antes que nosotros otros estados europeos, siguiendo el ejemplo de Alemania, el país pionero. En tercer lugar, aprendimos que la seguridad vial debía ser algo transversal y llegar a todos los ámbitos. En cuarto lugar, descubrimos que para reducir la siniestralidad vial no hay soluciones mágicas, sino aprobar medidas coherentes y que se prolonguen en el tiempo. Por último, pero no menos importante, aceptamos la responsabilidad compartida: las administraciones públicas adoptan determinadas medidas, pero cada persona tiene también su responsabilidad cuando circula por una carretera. De esta manera, cada uno comenzó a gestionar sus puntos: quienes cometen infracciones los pierden; quienes cumplen las normas verán aumentado su saldo de puntos. Lo repetimos muy a menudo: la seguridad vial es un tema demasiado importante como para dejarlo sólo en manos del Gobierno.
Sobre los aspectos formativos y de concienciación de este modelo de permiso de conducir, ahí tenemos los cursos de recuperación de puntos o de la vigencia del carné. A estos se han añadido recientemente los cursos de conducción segura y eficiente, que es la gran apuesta para el futuro porque son voluntarios y pueden ayudar a que mejoremos nuestros hábitos en la carretera, sobre todo para los conductores profesionales. Uno de nuestros objetivos es que sean las propias empresas quienes envíen a sus trabajadores a esta formación para que se reciclen y refresquen sus conocimientos.
Mirando hacia el futuro, tendremos que seguir atentos para adaptarnos a las nuevas formas de movilidad y trabajar para que el permiso por puntos no pierda efectividad, sino que, al contrario, siga siendo la herramienta útil para la seguridad vial que ha sido durante estas dos décadas.











