Mucho más que coches
- En el MHAS es posible contemplar una réplica exacta de un Triciclo Benz de 1885, el primer vehículo con motor de explosión de la historia.
29 junio 2026
En la antigua Fábrica de la Luz, dos naves del año 1902 situadas en el casco histórico de Salamanca, se encuentra un lugar cercano al corazón de los amantes del mundo del motor: el Museo de Historia de la Automoción (MHAS). Un espacio cultural de referencia, tanto por su tamaño y carácter público como por contar con una de las mejores colecciones de vehículo histórico que se conservan en nuestro territorio. Un lugar que guarda, además, una relación especial con la Dirección General de Tráfico, ya que alberga y cuida de la colección de vehículos de otras épocas de este organismo.
El Museo, fundado hace 24 años como condición de la familia Gómez Planche para ceder su colección privada al consistorio salmantino, es hoy una referencia dentro de las más de 23 organizaciones de este tipo que existen repartidas por toda la geografía española. “Fue el primer museo público dedicado exclusivamente a la historia del automóvil. Antes de su apertura, no existía un espacio de esta magnitud que tratara el coche como lo que es: un objeto de patrimonio histórico y cultural digno de conservación por parte de los poderes públicos”, destaca uno de sus admiradores, Alfonso Ibáñez Colmenares, jefe provincial de Tráfico de Zamora. Una opinión, la de que al atravesar las puertas del MHAS nos encontramos en un lugar pionero, que comparte su director, Luis Miguel Mata: “Son 24 años poniendo en valor el patrimonio histórico automovilístico español en épocas en las que mucha gente ni se daba por aludida en este tema de los vehículos antiguos”.
Único en su especie. Con el paso de los años el MHAS se ha convertido en uno de los museos más completos y complejos de su categoría, tanto por la cantidad y variedad de los vehículos que se exponen en él como por su capacidad para dinamizar la sociedad en torno al mundo del motor, además de ejercer otras funciones como la de laboratorio acreditado y fondo documental y bibliográfico.
La colección completa de esta institución supera los 240 vehículos, pero su sala de exposiciones no muestra todas sus piezas, sino que se van rotando para que el público pueda ver novedades cada vez que traspasa sus puertas. Los principales fondos de los que se nutren esas muestras son tanto las colecciones mencionadas de la familia Gómez Planche y la DGT como otras cesiones de donantes privados, algunos anónimos, otros con nombres y apellidos ilustres. “Todas las semanas nos ofrecen nuevos vehículos, pero las limitaciones de espacio son las que son y por eso sólo acogemos los modelos más especiales. Por ejemplo, cuando falleció Camilo José Cela, su secretario personal adquirió el fantástico jaguar del Premio Nobel y vino personalmente a entregárselo al Museo”, expone el director.
Gracias a estas adquisiciones en el MHAS es posible contemplar una réplica exacta de un Triciclo Benz de 1885, el primer vehículo con motor de explosión de la historia, codeándose con modelos de míticas marcas españolas del siglo XX como Pegaso o coches de Fórmula 1. Pero sin duda la joya de la corona, al menos oficialmente, es el Hispano Suiza que preside su entrada. Un vehículo propiedad de la DGT que fue el primer coche declarado patrimonio artístico de interés cultural en España.
Historia viva. Pero no sólo de coches y motocicletas vive el MHAS. En sus instalaciones también hay miles de piezas mecánicas, accesorios, cartelería y objetos históricos que aportan el contexto necesario para entender la revolución que supone la automoción en la vida humana. “Todos nuestros vehículos tienen una historia. Yo creo que ese es su interés. Podemos admirar sus características, pero al final encierran el relato de quienes los adquirieron y disfrutaron”, afirma Luis Miguel Mata.
Precisamente, cuando el director del MHAS echa la vista atrás, es la crónica que cada dueño hace de su vehículo lo que permanece en su mente; desde la historia del piloto de carreras que pagó de su bolsillo el traslado de su coche de competición desde Bruselas a Salamanca para que puediera ser disfrutado por los futuros amantes del mundo del motor al propietario asturiano de un Seat 1200 “Bocanegra” al que se le saltaron las lágrimas el día que entregó su coche porque fue el mismo que usó el día de su boda.
Pasado y futuro. Desde sus inicios el MHAS ha querido convertirse en algo más que un espacio expositivo. “El Museo intenta vivir hacia fuera. Por ejemplo, en la Semana Internacional de los Museos nos abrimos a todo tipo de actividades: fotografía, yoga, conciertos, cuentacuentos... También colaboramos en competiciones como el rally a Portugal. Y tenemos iniciativas de carácter solidario, como la Operación Litro, que consiste en un paseo de coches antiguos durante el cual se recogen alimentos para donarlos”, resume su director.
Con ese mismo espíritu abierto el MHAS acoge desde hace un tiempo a unos nuevos inquilinos: los eléctricos. De hecho, Nissan les regaló uno de estos coches que hoy es posible ver cortado para mostrar cómo ha evolucionado el motor. Aunque si se pregunta en privado a Luis Miguel Mata cuál de todos los modelos expuestos es su favorito, se decanta por los veteranos: “Quizá el Cadillac 62 de 1950 o el Ford V8 Galgo 320 de 1932... aunque es un poco difícil escoger sólo uno, ¿no nos podemos quedar con todos?”. Habrá que viajar hasta Salamanca para que cada uno de nosotros hagamos nuestra propia selección.
El 31 de mayo cumplió su primer aniversario el único libro que reúne toda la información sobre la colección de vehículos históricos propiedad de la DGT. Una investigación compleja que tuvo dos vertientes: la primera abordaba los aspectos técnicos-históricos; la segunda consiste en las tasaciones económicas de cada vehículo. La colección de vehículos de la DGT cuenta con ejemplares de una notable relevancia histórica, técnica y cultural. Todos ellos reflejan cómo ha cambiado la movilidad, la ingeniería y las políticas del tráfico desde comienzos del siglo pasado. Tanto este libro como su exhibición en el MHAS fomenta su conservación, estudio y disfrute por parte de todos, evitando la dispersión o la pérdida de estas piezas de alto valor histórico.





