Sillitas: suspenso en prevención
- En España sólo el 46 % de los menores viajan de forma correcta en su SRI.
29 junio 2026
Utilizar y colocar correctamente los sistemas de retención infantil (SRI), un factor que determina la gravedad de las lesiones infantiles en caso de accidente, ha demostrado seguir siendo una asignatura pendiente para muchos conductores cuando viajan en su vehículo con menores. Y esto constituye un error especialmente peligroso que pone en riesgo la vida y la integridad de esos niños y niñas.
“Las evidencias científicas y los estudios más recientes sobre la eficacia de los SRI apuntan a que estos dispositivos reducen cerca del 70 % la posibilidad de muerte del niño en caso de accidente (si se usan de forma adecuada) y que reducen las lesiones graves entre un 60 y un 80 %”, aseguran desde la Alianza Española para la Seguridad Infantil (AESVi).
A pesar de su importancia, la OMS estima que entre un 30 % y un 60 % de estos dispositivos se utilizan mal, lo que reduce drásticamente su capacidad para proteger a los ocupantes más frágiles de cualquier trayecto: los niños. La última campaña de la DGT destinada a controlar el uso de SRI refuerza la idea de que algunos conductores aún no se han concienciado sobre este punto y continúan haciendo las cosas mal: 458 menores viajaban huérfanos de la protección que les ofrecía este dispositivo porque las únicas personas de las que depende que viajen seguros no quisieron o no supieron protegerles adecuadamente.
Mal común. Todos los conductores saben que la norma les obliga a que, si viajan con niños, estos deben usar un SRI adecuado, pero aún hoy hay quien esgrime todo tipo de excusas para saltarse esta medida de seguridad vial básica. “Resulta paradójico, pero los mismos padres que llevan a sus hijos sin sillita porque el trayecto a recorrer es corto jamás les dejarían pisar la playa sin una buena capa de protector solar. La diferencia es que hemos oído hablar hasta la saciedad de las consecuencias de exponerse al sol sin protección, mientras que en seguridad vial el mensaje de prevención hace tiempo que no se difunde”, afirman los expertos de AESVi.
En el otro extremo se encuentran los adultos que sí instalan SRI, pero los usan mal. Según los datos del Proyecto Baseline 2023, en el que participaron 18 países de la Unión Europea, en España sólo el 46 % de los niños que viajan en turismos, entre semana y de día, viajan de forma correcta en este dispositivo. Un porcentaje que pone de manifiesto la poca conciencia que aún existe sobre el riesgo que supone que un niño viaje en un dispositivo mal escogido o mal instalado.

“Como los padres no son conscientes de la gravedad de ese error, cuando en AESVi hacemos revisiones gratuitas de sillitas infantiles la asistencia es prácticamente nula. Pero los pocos que pasan por el punto de inspección se quedan sorprendidos de la cantidad de errores que cometen”, explican desde AESVi.
Principales fallos. Visto el panorama general no está de más hacer un repaso de cómo se deben usar estos dispositivos para evitar problemas.
• El primer punto a tener en cuenta sería tomar conciencia de la importancia de su buen uso y para ello conviene tomar nota de estos consejos que nos pueden orientar en el momento de la compra e instalación del SRI.
• No buscar chollos por internet. A la hora de comprar un SRI hay que vigilar que la silla sea nueva y haya sido homologada con la normativa ECE R129, la única válida en Europa en este momento. La homologación se encuentra en una etiqueta naranja que está pegada en la estructura de la silla. Esto es especialmente relevante porque por internet se pueden adquirir sillas en portales extracomunitarios que no cumplen con la normativa europea (ni con ninguna otra). Estos productos son ilegales y no pueden ser usados en territorio español.
• Pedir asesoramiento. El SRI debe adaptarse bien al niño, al coche y al estilo de vida de cada familia. Existen infinidad de modelos homologados bajo la normativa R129 y, aunque todos son válidos, cada uno soluciona una situación concreta. Por ello, la mejor opción es acudir a un punto de venta especializado para poder recibir asesoramiento y que nos enseñen cómo instalar el SRI adecuadamente en nuestro vehículo.
• Leer y conservar el manual de instrucciones. La mejor forma de evitar errores a la hora de instalar un SRI es leer detenidamente el manual de instrucciones del fabricante que debe ser claro y exhaustivo. También es imprescindible guardarlo para futuras consultas.

• Medir el coche. La distancia entre asientos en las sillas que se instalan a favor de la marcha nunca debería ser inferior a 80 cm. Por su parte, los modelos que se instalan en sentido contrario a la marcha nunca se deben apoyar ni bloquear con el asiento delantero.
• Adquirir un SRI para cada coche. Si el menor viaja habitualmente en varios coches distintos la opción ideal es disponer de una sillita fija y única en cada uno de ellos y no ir pasando la misma de un coche a otro. Las múltiples instalaciones y desinstalaciones de un SRI multiplican el riesgo de mala colocación. Por otro lado, no todos los automóviles son iguales ni todos los SRI son compatibles con todos los vehículos; por lo tanto, hay que prestar mucha atención a las especificaciones que aparecen en el manual de instrucciones que facilita el fabricante si vamos a usar la misma silla en diferentes vehículos, aunque lo más aconsejable es que cada uno tenga instalada su propia sillita.
La legislación española exige el uso de SRI hasta que el niño mida 135 cm de altura, pero los expertos en seguridad vial aconsejan hacer extensivo su uso hasta los 150 cm, una medida que ya es obligatoria en otros países de Europa como Alemania. “Los niños de menos de 150 cm que no usan un SRI adecuado a su talla se exponen a daños en la zona cervical (latigazo cervical), ya que el vehículo no dispone de un respaldo y un cabezal adecuado a la morfología del cuerpo, que se desplazará violentamente hacia delante en caso de, por ejemplo, un alcance trasero. Los asientos del automóvil, y en especial sus cabezales, están diseñados para proteger a los adultos, cuya morfología, masa y proporción son muy distintos a los de un menor de 10 años”, afirman desde AESVi.
Existen varios puntos que deberíamos verificar siempre, en cada trayecto, para asegurarnos de que el SRI va a cumplir de forma óptima su función.
En cuanto a la instalación:
1. Hay que chequear los anclajes de la silla al automóvil (siguiendo las instrucciones del fabricante), las conexiones ISOFIX y el tercer punto de apoyo (ya sea pata de apoyo o correas ‘top tether’).
2. Si el coche no dispone de ISOFIX y se usa un SRI que se instala con el cinturón de seguridad del coche, hay que prestar atención no sólo a hacerlo de forma correcta, sino también verificar regularmente que el cinturón conserva su tensión.
En cuanto a la fijación del menor al SRI:
3. Aunque no es un problema durante el verano, no está de más recordar que el SRI debe ajustarse al cuerpo del niño siempre sin el abrigo puesto. Las prendas gruesas restan eficacia ya que añaden centímetros de holgura a los cinturones y arneses aumentando los desplazamientos de cabeza y cuerpo en caso de choque, lo que puede resultar muy peligroso. En los SRI instalados a favor de la marcha, especialmente los no integrales (que usan el cinturón de 3 puntos del coche), el uso de abrigos o demasiadas capas de ropa aumentan el riesgo de “submarining”: el cuerpo del niño puede deslizarse desplazando el cinturón de su posición correcta sobre la pelvis y las clavículas, penetrando en el abdomen o en el cuello peligrosamente. Si las cintas del cinturón o el arnés se pueden pellizcar no están bien ajustadas.
4. Hay que revisar el guiado de las cintas del arnés o del cinturón de seguridad, que no debe estar retorcido en ningún punto, así como la altura del reposacabezas.
5. Al sentar al niño hay que comprobar que se encuentra en la posición correcta, en el centro, y que los componentes del SRI (cabezal, protecciones laterales…) se encuentran ajustados a su tamaño. Se debe revisar a menudo estos parámetros porque los bebés crecen muy rápido.
6. Siempre que el sistema lo permita, hay que priorizar la instalación del niño en dirección contraria a la marcha, ya que esto proporciona un plus de seguridad, especialmente en los más pequeños. Esta opción es obligatoria hasta los 15 meses, pero se aconseja que se haga extensiva, si es posible, hasta los 4 años.
Buena parte de los errores que se cometen al usar SRI están relacionados con sillitas que han sido heredadas o adquiridas en el mercado de segunda mano. Estos SRI raramente van acompañados de su manual de instrucciones y como suelen ser modelos antiguos su información ya no se encuentra disponible. Esta práctica, además, puede chocar con la normativa vigente. “Hay que recordar que el Ministerio de Consumo prohibió explícitamente la venta de sistemas de retención infantil homologados bajo la normativa anterior, la R44, pero estas sillitas suponen la práctica totalidad de los modelos que se prestan o se venden de segunda mano”, aseguran los expertos de AESVi.





