Tranvías: el pasado regresa en forma de modernidad
- Después de varias décadas desaparecido, poco a poco el tranvía vuelve a formar parte del entorno urbano. Se trata de un medio de transporte seguro, sostenible, accesible y fiable que, sin duda, aporta mucho a la movilidad urbana.
14 octubre 2026
Después de varias décadas desaparecido, poco a poco el tranvía vuelve a formar parte del entorno urbano. Ciudades como Valencia, Zaragoza o Murcia pueden presumir hoy en día de redes consolidadas que dan servicio a diario a miles de personas. Se trata de un medio de transporte seguro, sostenible, accesible y fiable que, sin duda, aporta mucho a la movilidad urbana.
Para muchos el tranvía es sinónimo de modernidad, pero la verdad es que su historia en nuestro país viene de lejos. Sus inicios se remontan a la segunda mitad del siglo XIX, y fueron Jerez de la Frontera y Madrid las primeras ciudades en contar con líneas de tranvía que, al principio, eran de tracción animal. No tardaron en implantarse en otros centros urbanos; primero, los tranvías a vapor y, más tarde, en 1896, Bilbao se convirtió en la primera ciudad en contar con una línea electrificada.

La llegada de los coches y los autobuses provocó el declive de los tranvías, que desaparecieron prácticamente de nuestras calles en los años 60 y 70. Sin embargo, la nueva movilidad los ha traído de vuelta gracias, entre otras cosas, al diseño de los nuevos barrios, con grandes avenidas que dejan espacio para la construcción de plataformas para su circulación.
Valencia fue la primera en reintroducirlo, hace 30 años, y cada vez más ciudades deciden contar con este medio de transporte limpio, accesible y fiable. Pero ni las ciudades son ahora como las de entonces ni la movilidad es igual. En la actualidad el tranvía debe convivir no sólo con los peatones sino también con todo tipo de vehículos, incluidas las bicicletas y los vehículos de movilidad personal (VMP). Las calles de las ciudades tienen que distribuir el espacio entre las diferentes formas de movilidad, en ocasiones con carriles específicos para cada tipo de medio, por lo que hay que prestar mucha atención al circular por ellas.

El proyecto conviTRAN. Justamente para eso, mejorar la seguridad en los entornos en los que circulan tranvías, surgió conviTRAN, un proyecto impulsado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE) y financiado por Ofesauto (Oficina Española de Aseguradores de Automóviles). Con él se buscaba fomentar actitudes y comportamientos seguros entre todos los actores que comparten espacio en las calles, así como informar y sensibilizar sobre buenas prácticas e iniciativas de seguridad vial.
En los casi diez meses de trabajo que duró el proyecto, conviTRAN puso en contacto a distintas operadoras de tranvías en España que compartieron sus experiencias y las estrategias implementadas para reducir los siniestros y lograr una coexistencia segura en los entornos con tranvías. Las conclusiones obtenidas se plasmaron en materiales informativos, como folletos y vídeos: “La gente tiene que conocer y estar atento a las señales, saber cómo funcionan y conseguir una buena convivencia entre todos los medios de transporte. El objetivo es alcanzar los máximos niveles de seguridad y llegar a los cero siniestros en los entornos urbanos y metropolitanos por los que circulan tranvías”, explican José Manuel Liberal y Laura Lorenzo, investigadores de conviTRAN y miembros del Área de Gestión del Conocimiento de la FFE.

Saber cómo comportarse en entornos con tranvías es fundamental para lograr esa meta, así como conocer la señalización, que ha ido evolucionando con el paso del tiempo. A los semáforos y señales verticales que había en un inicio se han ido sumando otros instrumentos para advertir de la proximidad de un tranvía destinados, sobre todo, a peatones. Señales en el pavimento, líneas luminosas y avisos acústicos tratan de llamar la atención de aquellos usuarios que tienen la mirada hacia el suelo y pueden ir distraídos con el teléfono móvil. También existen otros elementos, como nos detalla Severiano Arias, gerente de Tranvías de Murcia: “Aquí hemos instalado cerramientos y vallas de encauzamiento peatonal en tramos urbanos o de gran afluencia escolar y comercial, los cuales dirigen físicamente a los transeúntes a cruzar únicamente por los puntos debidamente protegidos y señalizados. Además, la plataforma del tranvía cuenta con una delimitación clara mediante el uso de césped artificial, bordillos diferenciados y pavimento de color o textura contrastada respecto a la calzada y la acera”.

Formación. Una de las grandes apuestas para mejorar la seguridad vial es la formación. En ello coinciden la mayoría de las entidades tranviarias. En Zaragoza, por ejemplo, desde incluso antes de que el tranvía entrara en funcionamiento, desarrollan programas dirigidos a los más pequeños, sobre todo a partir de los últimos cursos de educación primaria, que es cuando los menores empiezan a ir solos al colegio. “Nosotros iniciamos una campaña divulgativa centrada en los colegios, porque hasta ese momento Zaragoza no disponía de ningún medio de alta capacidad como el tranvía. Era un cambio notorio en lo que es la seguridad vial y entendimos que se tenía que hacer algo al respecto. Este año se ha celebrado la decimoquinta edición de las jornadas escolares de seguridad, que consisten en realizar formaciones en colegios de primaria y de secundaria, públicos y privados, donde se les explica a los estudiantes cuestiones básicas de seguridad vial, tanto como peatones como usuarios del tranvía”, cuenta Marcos Español, director de Comunicación de Los Tranvías de Zaragoza.
En Metro Ligero Oeste de Madrid (MLO), además de recibir visitas a sus instalaciones de niños, adultos y asociaciones, realizan campañas centradas en públicos específicos. Por ejemplo, para los jóvenes diseñaron ‘Desconecta, mira y cruza’, enfocada en concienciar sobre el peligro del uso de teléfonos móviles y auriculares al cruzar las vías o en zonas cercanas al tranvía. Para los más mayores, han desarrollado campañas que cuentan con jornadas orientadas a la prevención en los propios centros de mayores y en la sede de MLO, como ‘Prepárate, sujétate y valida’. “Tras algunos análisis, nos dimos cuenta de que muchos accidentes ocurrían en los primeros segundos, antes de sentarse, porque las personas iban a validar justamente cuando el vehículo estaba arrancando, cuando hay un pequeño tirón. Entonces, lo que les decimos es que se olviden de validar. Primero hay que sentarse, y si no se puede validar no se valida. Si se valida, tiene que hacerse una vez que el vehículo se ha puesto en marcha”, explica Juan Ignacio Romero, director de Operación y director general adjunto de Metro Ligero Oeste.

Seguridad. Una de las grandes ventajas del tranvía es que se trata de uno de los medios de transporte urbano más seguro que existe y los siniestros en los que se ve implicado son muy escasos. En cinco años, de 2020 a 2024 (ver cuadro adjunto), se registraron algo menos de 160 incidentes en todo el país. El desconocimiento de cómo comportarse en las áreas por las que circulan y las distracciones suelen estar detrás de gran parte de los siniestros. “La enorme mayoría de accidentes que se producen con tranvía son con vehículos que hacen cruces indebidos, generalmente a la izquierda, es decir, que van paralelos a la vía del tranvía y giran a la izquierda, atravesando las vías. Más del 80 % de los accidentes que tenemos suelen ser así. Cualquier operador de tranvía de cualquier sitio del mundo te va a decir exactamente lo mismo, porque es el principal problema”, explica Marcos Español.
A pesar de los índices tan bajos de siniestralidad se trabaja a diario para reducir aún más las cifras. Para MLO, la mejor forma para ello es la combinación de una estructura segura, una operación ferroviaria rigurosa y una ciudadanía concienciada: “La seguridad no consiste únicamente en reaccionar ante los incidentes o accidentes, sino en anticiparnos a ellos y, a pesar de tener unos datos de siniestralidad muy bajos, no relajarnos y pensar continuamente en cómo mejorar con los distintos actores que intervenimos”.

Nueva movilidad. Los tranvías tienen mucho que aportar a los entornos urbanos. Es un transporte 100 % eléctrico y, por lo tanto, contribuye a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y a la contaminación acústica. Es accesible, ya que al ser de piso bajo continuo facilita el acceso a personas con movilidad reducida, carritos de bebé o personas mayores. Además, su capacidad de transporte de pasajeros es mucho mayor que la de un autobús y la fiabilidad en sus horarios al circular por plataformas reservadas hacen que sea, en general, uno de los medios de transporte mejor valorados por los usuarios.
Zaragoza es un ejemplo de cómo el tranvía puede transformar la movilidad de una ciudad. Su Línea 1 empezó a funcionar en 2013 y cuando se diseñó el recorrido se tuvieron en cuenta los puntos estratégicos del núcleo urbano. Eso ha convertido al tranvía en la columna vertebral del transporte público como cuenta Marcos Español: “La línea 1 del tranvía de Zaragoza, en días laborables, transporta más de 100.000 pasajeros. Teniendo en cuenta que sólo es una línea de 12,8 kilómetros en una ciudad de 700.000 habitantes, es mucho. De hecho, el tranvía de Zaragoza supone prácticamente un tercio del transporte público de la ciudad sólo con una línea, el resto son autobuses. Es, con mucha diferencia, la línea con más usuarios de España”. Un estudio de la Universidad de Zaragoza concluyó que, tras su implantación, el tráfico en el centro de la ciudad se redujo un 30 %. Encontramos casos similares en muchas ciudades españolas, donde el tranvía se ha convertido en un eje vertebrador.

Implantación. Con tantas ventajas surge la pregunta: ¿por qué no hay más tranvías? La respuesta es que el establecimiento de una línea de tranvía en un núcleo urbano requiere de unas características que muchas veces resultan complicadas. Como nos explican desde la Fundación de Ferrocarriles Españoles, “hay barreras complejas que limitan su expansión, como un elevado coste de inversión inicial derivado, entre otros, de la construcción de la plataforma, la catenaria y demás infraestructura”. A esto se le suma el diseño de las ciudades, en muchos casos con calles estrechas y sinuosas, y la rigidez de la infraestructura y las obras tranviarias, que suelen demorarse durante mucho tiempo y provocan cortes de calles prolongados y pérdidas económicas para los comercios locales. Sin embargo, gracias al trazado de los nuevos desarrollos y su seguridad, sostenibilidad y fiabilidad, el tranvía supone una apuesta segura a largo plazo.





