El nuevo idioma del coche eléctrico
- El nuevo léxico mezcla lenguaje tecnológico y marketing.
19 diciembre 2025
En cada revolución tecnológica nace un nuevo idioma. Ya ocurrió cuando internet se coló en nuestras casas, cuando el móvil se volvió inteligente, y ahora está sucediendo con los vehículos eléctricos. Una nueva movilidad está en marcha y, con ella, un aluvión de palabras, tecnicismos y siglas que, poco a poco, van instalándose en nuestro vocabulario. Lo que antes era una conversación sobre gasolina, cilindradas o embragues, ahora suena muy diferente: hablamos de kWh (kilovatios hora), puntos de recarga, conectores Tipo 2, regeneración, VE y hasta de ‘range anxiety’.
Pero, ¿sabemos realmente lo que significan todos estos términos? ¿Y cómo están cambiando nuestra forma de hablar y de conducir? El coche eléctrico no sólo ha supuesto un cambio de paradigma técnico y ecológico. También ha creado un nuevo argot, una combinación de lenguaje técnico, marketing, tecnología... Una mezcla que puede resultar confusa para quienes no están familiarizados con ella, pero que se ha instalado en nuestro particular diccionario como cuando a los más veteranos nos tocó hablar del carburador o de la bujía.
De la gasolina al kilovatio hora (kWh)
Uno de los términos más repetidos al hablar de coches eléctricos es el kWh o kilovatio hora. Aunque en principio suena a concepto de factura de la luz, en el contexto del coche eléctrico el kWh es al vehículo lo que antes eran los litros de gasolina. Define la cantidad de energía almacenada en la batería y, por tanto, la “capacidad del depósito” del coche. Cuantos más kWh, mayor será la autonomía del vehículo... en teoría. Y decimos “en teoría” porque entran en juego muchos factores: el peso del coche, el tipo de conducción, el uso del climatizador o si el trayecto es urbano o por autopista. Por eso, también se habla de consumo energético en kWh/100 km, que sería el equivalente eléctrico al consumo en litros. Un valor que varía tanto como los hábitos del conductor.

Los acrónimos que nos rodean
A medida que se populariza el coche eléctrico, también crecen los acrónimos. Uno de los más frecuentes es VE, sigla de “vehículo eléctrico”. Junto a él aparecen otros muchos como por ejemplo:
-BEV (Battery Electric Vehicle): Coche 100 % eléctrico.
-PHEV (Plug-in Hybrid Electric Vehicle): Vehículo híbrido enchufable.
-HEV (Hybrid Electric Vehicle): Vehículo híbrido convencional, sin enchufe.
-FCEV (Fuel Cell Electric Vehicle): Vehículo eléctrico de hidrógeno.
Aunque a veces parezcan siglas sacadas de un catálogo técnico, están cada vez más presentes en publicidad e incluso en las conversaciones cotidianas entre conductores.
Enchufes, conectores y puntos de recarga
El simple acto de “echar gasolina” ha sido sustituido por un proceso aparentemente más complejo: recargar el coche. Y ahí aparece otro nuevo vocabulario. Hoy hablamos de puntos de carga AC o DC (corriente alterna o continua), de carga lenta, semirrápida, rápida o incluso ultrarrápida.
La carga lenta (hasta 6 kW) es típica en puntos de carga domésticos. Es ideal para recargar el coche durante la noche, ya que ayuda a preservar “la salud” de la batería a largo plazo; la carga rápida (hasta 22 kW) se encuentra en lugares públicos como supermercados, aparcamientos y centros de ocio. El tiempo de carga puede variar en función de la capacidad de la batería de cada vehículo. Los cargadores ultrarrápidos (hasta 50 kW), por su parte, pueden cargar el 80 % de la batería en tan sólo 10 o 15 minutos. Es importante comprobar que el coche sea compatible con este tipo de carga antes de enchufarlo.
También hablamos de tipos de conectores: Tipo 1, Tipo 2, CHAdeMO, CCS Combo, etc. Este universo de términos es clave para entender dónde podemos recargar y cuánto tardaremos. Por ejemplo, un punto de carga de 50 kW puede tardar unos 30-40 minutos en cargar un coche eléctrico al 80 %, mientras que una carga doméstica de 7,4 kW puede requerir varias horas. Y, como no podía ser de otra forma, nace un nuevo verbo: enchufar el coche, que ya suena tan natural como antes lo era “llenar el depósito”.
La ansiedad de la autonomía
Uno de los términos más curiosos que ha traído la movilidad eléctrica no es técnico, sino emocional: la llamada ‘range anxiety’ o ansiedad por la autonomía. Se trata del miedo a quedarse sin batería en mitad del trayecto y no encontrar un punto de carga cercano. Es una sensación real que muchos conductores noveles de eléctricos experimentan en sus primeros viajes largos. Aunque la autonomía media ha mejorado notablemente en los últimos años, y la red de recarga crece (España supera los 50.000 puntos de recarga operativos), esta ansiedad aún forma parte del vocabulario habitual de los usuarios eléctricos. Es una de las primeras razones, junto con el precio, que frena el paso a la compra de un coche 100 % cero emisiones.

Cargar en casa, compartir energía
Con el coche eléctrico llegan también nuevas prácticas que están generando su propia jerga. Por ejemplo, el concepto de “carga bidireccional” o V2G (Vehicle to Grid), que permite a un vehículo eléctrico (VE) no sólo recibir energía para recargar su batería, sino también enviar esa energía almacenada a otros dispositivos, a un hogar o a la red eléctrica, explican desde Hyundai. Permite usar el coche como una fuente de energía móvil para alimentar electrodomésticos, herramientas o equipos de acampada.
También se habla ya de tarifas valle (periodos horarios de bajo coste de la electricidad), ‘wallbox’ (dispositivo de carga diseñado para vehículos eléctricos e híbridos enchufables, que se instala en la pared de un garaje), preacondicionamiento de batería (llevar la batería y el habitáculo a una temperatura óptima antes de empezar a conducir o a cargar), y hasta de aplicaciones móviles para gestionar la carga o planificar rutas con puntos de recarga, muy útiles para planificar los viajes sin complicaciones.
Un idioma en expansión
La llegada del coche eléctrico ha abierto un nuevo y particular diccionario, donde el lenguaje técnico convive con las emociones, donde los hábitos cambian y donde hablar del coche ya no significa sólo hablar de motor, de gasolina o diésel o de consumo. Estamos ante un idioma en expansión que deberemos aprender todas las personas y que, como ha ocurrido otras veces con anterioridad, acabaremos usando con naturalidad. Porque, como sucede siempre con los nuevos lenguajes, lo difícil es al principio. Luego, todo se vuelve tan cotidiano como poner el intermitente.

• VE: Vehículo Eléctrico.
• PHEV: Híbrido enchufable.
• Autonomía: Distancia que puede recorrer un coche eléctrico con una sola carga.
• kWh: Unidad que mide la energía de la batería.
• Carga rápida: Recarga el 80 % de la batería en menos de 40 minutos.
• Wallbox: Punto de carga instalado en casa.
• Range Anxiety: Miedo a quedarse sin batería.
• AVAS (Acoustic Vehicle Alerting System). Sistema de sonido obligatorio en coches eléctricos e híbridos para alertar a peatones y otros usuarios.
• Regeneración: Recuperar energía al frenar.
• V2G: El coche devuelve energía a la red.
• CCS Combo: Conector rápido europeo estándar.
• SoC (State of Charge). Porcentaje de energía disponible de la batería.
• App de carga: Aplicación que indica puntos de recarga cercanos.





