Cansancio: estas son las señales de alarma
- 1 de cada 4 siniestros viales está relacionado con el cansancio.
19 diciembre 2025
El cansancio al volante sigue siendo uno de los factores de riesgo más peligrosos y subestimados. La ciencia y las estadísticas lo confirman: la fatiga reduce la capacidad de concentración y reacción y multiplica el riesgo de sufrir un accidente.
Un conductor cansado tarda más en frenar y percibe más tarde las señales. Incluso puede quedarse dormido sin darse cuenta durante unos segundos, suficientes para perder el control del vehículo.
100 muertes al año
Según estudios recientes de la DGT, hasta el 25 % (uno de cada cuatro) de los accidentes de tráfico con víctimas están relacionados con el cansancio o la somnolencia. Concretamente en las vías secundarias, uno de cada cinco siniestros con víctimas tiene la fatiga como factor concurrente.
En total, se estima que la somnolencia al volante se cobra más de 100 muertes al año en siniestros viales en carretera y la fatiga también se asocia con un aumento del 10 % en la gravedad de los mismos, especialmente en los que implican colisiones frontales o salidas de vía.
Las horas más peligrosas son las primeras de la madrugada (entre las 4 y las 6) y cuando comienza la tarde (entre las 14 y las 16), momentos en los que el cuerpo experimenta una disminución natural de la alerta y aumenta la somnolencia. De hecho, en esos tramos horarios se concentra el 40 % de los accidentes mortales en carreteras secundarias.
Conducir con sueño
Por otra parte, las encuestas realizadas entre conductores son acordes con las estadísticas: uno de cada cuatro conductores españoles admite haber conducido alguna vez con sueño o cansancio extremo, y más de un tercio de los conductores jóvenes reconoce haberse quedado dormido por unos instantes mientras conducía.
Por todo ello, los especialistas destacan la importancia de reconocer los síntomas del cansancio a tiempo para evitar situaciones de riesgo (ver recuadro ‘Qué hacer’).
Estas son algunas de las señales de la fatiga al volante:
1. Microsueños. Son el signo más grave de la fatiga y exigen parar de inmediato: lapsos breves, de apenas unos segundos, en los que el cerebro “desconecta” y los ojos se cierran. A 100 km/h, recorrería casi 30 metros sin control.
2. Parpadeo excesivo y ojos pesados. Son señales inequívocas de somnolencia, previas a los microsueños, y reducen la capacidad de detectar obstáculos a tiempo.
3. Boca seca. El cansancio prolongado y la falta de hidratación pueden provocar sequedad bucal. Este síntoma es un reflejo de que el cuerpo lleva tiempo esforzándose y necesita una pausa.
4. Falta de coordinación. La fatiga afecta al sistema motor: brazos y manos responden más despacio y los movimientos con el volante se vuelven imprecisos.
5. Dolor o rigidez muscular. El cansancio prolongado causa rigidez en el cuello, hombros y espalda. Esa tensión limita el movimiento de la cabeza y reduce la capacidad de observación lateral, esencial para cambiar de carril o detectar peligros.
6. Cambios en la respiración. Cuando el cuerpo se esfuerza por mantenerse despierto, la respiración se vuelve menos eficiente y el oxígeno disminuye, lo que acentúa la somnolencia.
7. Dificultad para mantener la concentración. Cuando nuestro nivel de atención desciende comenzamos a distraernos con facilidad y se ralentizan las capacidades de percibir nuestro entorno. Además, la fatiga mental provoca desorientación y puede impedirle reaccionar ante un imprevisto.
8. Irritabilidad o ansiedad. La fatiga afecta también al ánimo. Si reacciona con impaciencia, nerviosismo o agresividad ante el tráfico, probablemente esté cansado.
Ante cualquier signo de cansancio, detente en un lugar seguro. Bebe agua, estire las piernas o incluso duerme un poco si es necesario. Una pausa de 20 o 30 minutos puede salvar vidas.
• Descansa bien antes de iniciar un viaje largo. No inicies la conducción tras una jornada laboral intensa o con sueño acumulado.
• Para cada dos horas o cada 200 kilómetros en trayectos largos, aunque no sientas cansancio.
• Planifica tu viaje evitando las horas de mayor somnolencia (madrugada o después de comer).
• Abrir las ventanas o poner música fuerte son trucos ineficaces que no eliminan la fatiga: el descanso es la única solución efectiva.
• Comparte la conducción si viajas acompañado, para repartir el esfuerzo.





