Tu salud, tu seguridad
- La seguridad del conductor pasa por garantizar su estado físico al volante.
07 abril 2026
Cada 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud. Este año, bajo el tema «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia», la Organización Mundial de la Salud plantea a los gobiernos celebrar el poder de la ciencia para proteger la salud tanto de las personas como de nuestro planeta. Un buen momento para recordar que la evidencia científica también está detrás de la protección de la vida de los conductores. Aquí encontrarán cinco consejos saludables que han demostrado sin lugar a dudas proteger tanto el bienestar físico de los conductores como prevenir la siniestralidad vial y sus peores consecuencias.
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CON LOS CINCO SENTIDOS. Si hablamos de conducir sin duda la visión es el sentido más importante. El conductor recibe el 90 % de la información que necesita a través de sus ojos. Por ello el anexo IV del Reglamento de Conductores fija unos niveles mínimos de agudeza visual para obtener o renovar el permiso de conducir. Pero al margen de estas revisiones conviene que los conductores chequeen su visión anualmente, especialmente si notan que ha empeorado o empiezan a sufrir síntomas como el ojo seco. También es importante recordar que la miopía nocturna es un fenómeno común que puede afectar en algún grado hasta el 90 % de la población cuando conducen de noche. Pero no sólo de la salud de nuestros ojos depende una conducción segura. Nuestros oídos, o mejor dicho, la pérdida de audición, también puede contibuir a aislar al conductor de su entorno y crear situaciones de riesgo al volante, por eso es tan importante también chequear la salud de nuestros oídos. |
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CUIDADO CON LOS MEDICAMENTOS. Cualquier fármaco (especialmente si se toma combinado con otros), puede perjudicar la capacidad para conducir, por eso es muy importante leer (y conservar) los prospectos, advertir al médico de nuestros habítos de conducción (por ejemplo, hay medicamentos que producen somnolencia y en ese caso es mejor que nos los pauten por la noche y no por la mañana si usamos el coche para ir al trabajo) y estar especialmente alerta si el embalaje presenta el pictograma (un automóvil en un triángulo rojo de peligro). Capítulo aparte merecen las benzodiacepinas, hipnosedantes que se usan para tratar la ansiedad y que pueden provocar problemas de atención, mermar la capacidad de reacción y disminuir los reflejos. Desafortunadamente, según datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, esta familia de medicamentos fueron los psicofármacos más detectados en las autopsias realizadas a los conductores fallecidos en 2024 (últimos datos disponibles), por delante de antodepresivos, antiepilépticos y opioides. | |
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ENFERMEDADES CRÓNICAS. Ante cualquier enfermedad crónica o de una duración elevada es imprescindible pedir consejo al médico, explicarle cuándo conducimos y solicitarle información sobre cómo el tratamiento puede interferir en esa conducción. El especialista ayudará a ajustar el tratamiento a nuestro modo de vida sin correr riesgos al volante e incluso nos puede indicar el periodo de tiempo que debemos alejarnos de la carretera (por ejemplo, en los días posteriores a una cirugía). Este consejo médico es igual de importante tanto si se sufre una enfermedad más "física" (como por ejemplo un ictus o un cáncer) como para las dolencias que atacan a nuestra mente, como puede ser la depresión o los trastornos de la conducta alimentaria. La gravedad de nuestra dolencia tampoco es excusa para no pedir consejo médico: el tratamiento de una alergia estacional durante los meses de primavera puede no parecer gran cosa, pero tiene potencial para convertirse en un problema para un conductor si no ha advertido a su médico de sus rutinas y la medicación acaba interfiriendo con sus aptitudes psicofísicas. | |
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PROTEGERSE ADECUADAMENTE. Cuidar nuestra salud al volante implica hacer un uso responsable de los sistemas de seguridad que poseen nuestros vehículos. Desafortunadamente este consejo no siempre se sigue. En la última campaña de control de uso del cinturón de seguridad y SRI de la DGT, realizada en marzo de este año, 6.863 conductores o pasajeros fueron detectados mientras no hacían uso de estos sistemas de seguridad. De ellos, 458 eran menores que viajaban sin el SRI adecuado o utilizándolo de manera incorrecta. El 69,3 % de estas personas circulaban por carreteras convencionales, en las que la salida de vía es el siniestro más frecuente... y el más letal. En caso de siniestro vial, usar el cinturón es la difrencia entre sufrir una lesión grave o fallecer o simplemente sufrir un latigazo cervical. En el caso de los niños, la utilización de los sistemas de retención infantil es todavía más importante; según la OMS nueve de cada diez lesiones infantiles graves o mortales producidas en accidente de tráfico se habrían evitado si se hubieran utilizado los sistemas de retención obligatorios. | |
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AYUDAS PARA CONDUCIR. Si se tienen problemas para manejar algún mando del vehículo -por ejemplo, por problemas de movilidad articular o por padecer una enfermedad como la esclerosis múltiple-, quizá ha llegado el momento de adaptar el vehículo a sus necesidades. Consulte con su médico o en un Centro de Reconocimiento de Conductores y valore si existe la posibilidad de adaptar su vehículo para facilitar una conducción más cómoda y segura. Estas adaptaciones tienen que ser posteriormente homologadas y quienes las necesiten deberán realizar una prueba de capacitación, en la que se compruebe que saben manejarlas pero gracias a ellas se puede evitar no sólo el riesgo de accidente asociado al problema, sino que se preserva la salud del conductor y podrá mantener su movilidad y autonomía durante más tiempo. |










